Mons. Froilán Casas Ortiz presenta los criterios teológicos-pastorales sobre las llamadas misas de sanación

 CRITERIOS TEOLÓGICO-PASTORALES SOBRE LAS LLAMADAS MISAS DE SANACIÓN


Como Obispo, vigilante de la fe, en la iglesia Particular de Neiva a mí encomendada, es mi deber orientar por los caminos del Evangelio a todos los fieles cristianos católicos. En comunión con el Colegio Episcopal, con su cabeza, en el ministerio petrino, el Papa Francisco, ofrezco estas líneas teológico-pastorales sobre las autodenominadas “misas de sanación”. Siguiendo la Palabra de Dios, los obispos somos sucesores de los Apóstoles, guardianes de la fe. Ejerciendo el ministerio de capitalidad, servimos al triple munus apostólico, a saber: santificar, predicar y gobernar. Nuestra tarea es guiar al pueblo de Dios con ministerio de capitalidad, actuando en “la persona de Cristo y de la Iglesia”. En la vida de la Iglesia, cuya cabeza es Cristo, “nada sin el obispo”. Estar en comunión con él, equivale a preservarse del error y la herejía. Carta a los Tralianos 6; carta a los Filipenses 3. San Cipriano en su epístola No. 66, 8 nos dice: “El obispo en la Iglesia, y la Iglesia en el obispo”.


Dentro de un breve marco bíblico-teológico, presento las siguientes directrices que deben obedecerse con asentimiento interno y religioso. Donde hay desobediencia, allí no está el Espíritu de Dios.


1. El valor de la oración es infinito. Encontramos innumerables relatos bíblicos sobre el valor de la oración. La oración por los enfermos ocupa un puesto trascendental en la Palabra de Dios. Varios salmos constituyen una súplica por la curación: Sal 6, 37, 40 y 87. La Iglesia como “sacramento universal de salvación acoge a los enfermos” y ora por ellos. Pero se debe evitar todo desvío del valor teológico de la oración.

2. Toda Eucaristía es de sanación. Es el mismo Cristo quien se hace presente realmente, por las palabras de la consagración del sacerdote legítimamente ordenado, bajo las especies del pan y del vino.

3. Ponerle calificativos de: sanación, curación, etc., son adjetivos que rozan con la “comercialización” de Jesucristo.

4. El sacramento de la Unción de los Enfermos debe celebrarse de acuerdo con las normas litúrgicas y hay que evitar darle visos de rito mágico y supersticioso. La misa por los enfermos no puede convertirse en un espectáculo. Estaré atento, si llegare a encontrar un abuso en la celebración, prohibiré una “liturgia” de esa índole. Véase la Instrucción SOBRE LAS ORACIONES PARA OBTENER DE DIOS LA CURACIÓN. Instrucción emanada de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, 14 de septiembre de 2000.

5. En la Sagrada Biblia encontramos en el libro de los Hechos de los Apóstoles 8, 9-25 el caso de Simón “el mago”, quien quiso comprar con dinero la gracia de Dios que se expresaba en los apóstoles Pedro y Felipe, cuando estos fueron a predicar a Samaria. Ante tal propuesta, Pedro le dijo: “Que tu dinero sea para ti tu perdición; pues has pensado que el don de Dios se compra con dinero” v. 20. De ahí que la Iglesia llama al pecado de comercializar con el Evangelio, simonía. ¡Qué grave pecado!

6. En la Iglesia no existen dos clases de sacerdotes: los “milagrosos” y los que no hacen milagros. Todo sacerdote participa del único sacerdocio de Jesucristo y en razón a la imposición de las manos del obispo que esté en comunión con la Iglesia, tiene la gracia de estado y, por consiguiente sus acciones sacramentales se realizan “en la persona de Cristo y de la Iglesia”. La gracia de Dios no depende del ministro sino de Jesucristo quien es la fuente de la Gracia. Obviamente se espera que el ministro sea un hombre de Dios.

7. Pablo y Bernabé en Listra, rechazaron con vehemencia el intento de aquella comunidad de darles culto al curar a un parapléjico. Sólo a Dios se le rinde culto. Véase Hechos de los Apóstoles 14, 8-18. Los Apóstoles tienen muy claro que el protagonista es Jesucristo, ellos son conscientes que son simples instrumentos de Él.

8. Todo sacerdote, para ejercer el ministerio, debe estar en comunión con su obispo, pues en “donde está el obispo, está la Iglesia Católica” San Cipriano, Epist. 3, 3. En su obra De Ecclesiae unitate, nos habla que los obispos siendo sucesores de los Apóstoles, expresan la unidad de la Iglesia; léase también, LG No. 23. Todo sacerdote, por norma universal de la Iglesia, para ejercer su ministerio, debe tener las “facultades eclesiásticas” autorizadas y firmadas por su obispo. El sacerdote que no tenga las facultades ministeriales vigentes, no podrá ejercer el ministerio en la Diócesis de Neiva. Los fieles cristianos católicos no les deben obedecer, estando atentos para exigirles las legítimas licencias o carnet que todo sacerdote debe tener.

9. En nombre de Cristo y de la Iglesia prohíbo terminantemente denominar a la Sagrada Eucaristía “misas de sanación”. Tal denominación es un abuso que roza con el cisma y la herejía. Ese calificativo es tendencioso y encierra algún interés monetario.

10. En todas las parroquias es estrictamente obligatorio exhibir en lugar público el arancel diocesano. En él están las tarifas establecidas por la Diócesis de Neiva para que los fieles colaboren con los servicios religiosos. Es obligación moral de los fieles cristianos aportar económicamente a su parroquia para el sostenimiento de la misma, cuyo único norte es el anuncio del Evangelio. Ningún sacerdote puede excederse al arancel diocesano debidamente aprobado por el Señor Obispo.

11. Es tendencioso pretender que un sacerdote está en comunión con el Obispo de Neiva, por el hecho de nombrarlo en las celebraciones. Un sacerdote extra-diocesano para ejercer su ministerio en la Diócesis de Neiva (norma que rige en toda la Iglesia), debe estar en comunión con su respectivo Obispo o, en obediencia con su Superior Provincial, si pertenece a una congregación religiosa. Quien está en desobediencia con su obispo de origen o con su Superior Provincial, está en desobediencia con el Obispo de Neiva. La Iglesia Católica es una sola.

12. Los fieles cristianos católicos deben ser muy cautos, pues hay casos en los que, han aparecido sacerdotes que afirman ser de la Iglesia Católica y están en desobediencia con sus legítimos pastores.

13. La cancillería diocesana mantendrá actualizada la carnetización de los sacerdotes. Los fieles deben estar atentos para exigir dicho documento.

14. Aprovecho esta oportunidad para orientar a los fieles cristianos católicos sobre los exorcismos. Para que un sacerdote puede ejercer el ministerio de exorcista, debe tener la autorización explícita del obispo. En la Diócesis de Neiva, ningún sacerdote está autorizado, por el momento, para ejercer el sacramental del rito del exorcismo. El tema de las posesiones diabólicas, será objeto de una orientación más profunda a todos los miembros del presbiterio de Neiva. Debo aclarar que la inmensa mayoría de las llamadas “posesiones diabólicas”, obedecen a problemas mentales, que deben ser tratados por los respectivos profesionales de la ciencia médica. Hay que tener cuidado, pues pueden haber sacerdotes, no con recta intención, que trasmiten sus propios problemas a los feligreses generando en ellos, situaciones de patologías síquicas. A veces, en el fondo, hay una búsqueda de dinero, aprovechando la ingenuidad de los fieles inermes ante un problema síquico.

15. Debe haber claridad con relación a seminarios, congresos, conciertos, etc., que llevan el sello de “sanación en el espíritu” en nombre de la Iglesia Católica. En la Diócesis de Neiva, no podrá realizarse ningún evento de esta índole, sin permiso expreso del obispo diocesano. Seguimos el axioma teológico, tan confirmado por el magisterio de la Iglesia en varias ocasiones, todo con fundamento en la Sagrada Escritura y la Tradición de la Iglesia: “NADA SIN EL OBISPO”, citado más arriba. Soy consciente que yo no soy autoridad civil. Los organizadores de estos eventos los pueden realizar legalmente de acuerdo con las normas civiles vigentes, pero teológicamente, Dios me ha constituido “guardián de la fe”. Los fieles que asistan a tales “espectáculos”, deben saber que no tienen la autorización del obispo. Que su conciencia los juzgue y Dios a la hora de la muerte les pida cuenta de sus actos. Pero como obispo he hablado. Que no haya excusa para afirmar que no lo sabían. En muchos de esos “encuentros”, hay más coreografía que Cristo; hay más protagonismo de los organizadores que mensaje cristiano. Me refiero a los “congresos” que organizan en nombre de la Iglesia Católica. Eventos religiosos organizados por otras Iglesias o congregaciones, no son objeto de estas orientaciones, ni son de mi incumbencia. Hablo de nuestra Iglesia Santa y Católica, de la que soy obispo.

16. No cabe duda el valor de la oración. La oración mueve montañas. La oración a la luz de la Biblia no es espectáculo. En el evangelio de San Marcos es recurrente la invitación de Jesús a no hacer mucho ruido con los milagros. Podemos encontrar en el mensaje que nos ofrece el evangelista como un “logion de silencio”. Pablo y Bernabé nos enseñan, después de la curación del paralítico, que fue Jesús y no ellos, quien curó al enfermo. Rechazaron con claridad cualquier culto a la personalidad. Jesús cuando quería hablar con su Padre se apartaba de las multitudes y se iba a la montaña a orar. Teológicamente, el bien no hace ruido. Donde hay mucho espectáculo, por ahí no está el Espíritu de Dios. En las empresas comerciales el departamento de mercadeo es el más importante del organigrama empresarial; en el anuncio del Evangelio, el testimonio personal es la “mejor vitrina” para que Cristo fascine a los no creyentes. La hermosura de Jesucristo se comunica por atracción, no por proselitismo.

 

Pido la asistencia del Espíritu Santo y el amparo de María Santísima para ejercer el ministerio episcopal, cumpliendo la voluntad de Dios manifestada en la comunión de Iglesia. Dios los bendiga a todos.

Esta carta pastoral debe ser leída en todas las parroquias de la Diócesis de Neiva el domingo 19 de abril, III domingo de Pascua. El mensaje episcopal reemplaza la homilía del presbítero.

+ FROILÁN CASAS ORTIZ
Obispo de Neiva.

 







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