Salesiano: 75 años

Por: Orlando Mosquera Botello

Llega el Colegio Salesiano san Medardo a los 75 años de existencia, formando generaciones que han contribuido al desarrollo de nuestra región en forma ejemplar. Bien sabemos que esta comunidad fue fundada por Juan Melchor Bosco, hombre sencillo de origen campesino, quien nació en el Reino de Piamonte-Cerdeña –uno de los Estados en los que se dividía la península italiana con Turín como capital, centro comercial que atraía juventud campesina empobrecida a causa de las guerras napoleónicas.

Juan Bosco quedó huérfano de padre antes de cumplir dos años, motivo por el cual su madre Margarita Occhiena lo crio en medio de grandes limitaciones económicas. Estudió inicialmente en la escuela de Castelnuovo caminando cinco kilómetros para ir a clase. En 1831 inicia secundaria en Chieri gracias a la ayuda de aldeanos vecinos y el haber aprendido pastelería, sastrería, ferretería y zapatería, entre otros oficios, los que después enseñaría a sus alumnos. Se convierte además en maestro de teatro y música; funda un movimiento juvenil, “La Sociedad de la Alegría”.

A los 20 años ingresa al Seminario Diocesano de Chieri, Monseñor Franzoni –Arzobispo de Turín- lo ordena sacerdote el 5 de junio de 1841 y en Valdocco centra el desarrollo de su apostolado con talleres de artes y oficios para sacar a los muchachos de los peligros de la calle. La comunidad la funda en 1854, la que es aprobada en 1858 por Pio IX.

Don Bosco llama Salesianos a sus alumnos por haber acogido a Francisco de Sales como modelo de amabilidad, dulzura y espiritualidad religiosa para su formación. La congregación inicia con un moderno método pedagógico conocido como sistema preventivo para la formación de niños y jóvenes, el que puso al servicio de los más necesitados. En treinta y cuatro años logró formar seis mil sacerdotes, pues la obra pronto se extendió por Europa y América Latina, requerida por jefes de estado y autoridades eclesiásticas de España, Francia, Inglaterra, Polonia, Palestina, Ecuador, El Salvador, Panamá, Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Colombia y Venezuela, entre otras. En medio de esta tarea escribió obras dirigidas a la educación juvenil y la defensa de la fe católica, las que fueron editadas en más de 130 naciones.

Juan Bosco fue canonizado en 1934, y Juan Pablo II- le dio el título de “Padre, Maestro, y Amigo de los Jóvenes”. Cabe anotar que cuando don Bosco nació, América se liberaba del colonialismo europeo, al tiempo que África y Asia eran repartidas por los países europeos.

Mientras tanto -18 de junio de 1881-, nacía en Neiva Medardo Charry Viatela, miembro de una familia pudiente y reconocida, quien ingresa muy joven a la comunidad Salesiana y más tarde se doctora en Teología y Filosofía. Medardo realizó apostolado en colegios de Estados Unidos y Colombia, con el anhelo que algún día la comunidad abriera obra en su tierra natal.

Tras su muerte -6 de abril de 1944, los salesianos estudian la posibilidad de hacer realidad sus deseos, motivo por el cual el Provincial de la época, José María Bertola, envía a Neiva al padre Emilio Rico, para que mire las posibilidades y viabilidad de la fundación de la obra.

El 17 de Enero de 1945, Monseñor Gerardo Martínez Madrigal -Obispo de la Diócesis de Garzón-, autorizó a la Comunidad Salesiana para que iniciara labores en Neiva, la cual se ubica en la carrera 5ª 8-39, en una casona de dos pisos que la familia Charry Viatela había donado a la comunidad.

El Oratorio Festivo como se le llamaba entonces a la obra, fue dirigido inicialmente por el padre Carlos Julio Rojas, quien vino acompañado por los sacerdotes Carlos Suárez y Manuel García. También por el coadjutor Ramón Ruíz.

El padre Rojas estuvo en Neiva cinco años, siendo reemplazado por el Sacerdote Jesús María Saavedra, quien había llegado a Neiva un año después de haberse reconocido la institución, como consejero escolar. Rojas logró que el Municipio de Neiva le cediera un lote ejidal inicialmente de una manzana para la ubicación de la nueva sede, fundando allí la primera escuela nocturna para obreros y trabajadores en Neiva.

Sin terminarse su construcción, la comunidad se traslada a la nueva sede, el 31 de agosto de 1952, institución que ya lleva el nombre de Colegio Salesiano San Medardo como homenaje a San Medardo, Obispo francés canonizado y preferido por los campesinos franceses, ordenado sacerdote a los 33 años, levita con gran caridad para con los pobres, quien sentaba estudiantes pobres gratuitamente a su mesa para que se alimentaran lo mejor posible. Pero a la vez lo hicieron para honrar a Medardo Charry Viatela, quien insistió en la apertura de la obra en Neiva y su familia donara la construcción que con los años fue sede del colegio “Parra Ramírez” y de las oficinas de Planeación, Hacienda y Contraloría Municipal de Neiva, edificación que acabara un voraz incendio iniciándose la década del 70.

Despues de Saavedra, 19 sacerdotes han dirigido el San Medardo, que cumple por estos días 75 años de admirable labor pedagógica, manteniéndose entre los mejores del país. A todos se les recuerda por motivos especiales, entre ellos: Reynaldo Acero (1958), el alemán berlinés Miguel Müller (1959-1964) en cuya gestión se erigió la capilla y la parte occidental de su estructura; se adquirió un bus de lo más moderno de la época; se fortaleció la estruendos banda de guerra dirigida con bastón de vidrio tallado en una de sus puntas y bola de marfil que causaba admiración por donde se desfilaba, y el estandarte bávaro niquelado y pesado coronado con águila de cuyo pico pendía el nombre del colegio, orlado con penachos en sus brazos campanilleados que celan una custodia radiante.

No sobra comentar que se realizaban las mejores revistas gimnásticas de fama nacional, coordinadas por Jhon Escobar Meza quien fuera rector del colegio en 1974-1979, y gracias a su espíritu deportivo el colegio logró triunfos basqueteros de microfútbol y de volibol a nivel local, regional y nacional, siendo sus equipos la base de la selección Huila en diferentes modalidades. Rafael Rangel, sacerdote que impregnó de alegría la institución con actos culturales donde esgrimía su acordeón de gran teclado en intermedios de excelentes zarzuelas.

Carlos Gutiérrez Morales (1965-1968), hombre culto preparado para los años sesenta recordados por el cambio que impuso la juventud al entonces mundo tan acartonado. Andrés Rosas Summa, quien dejara en sus 43 años de vida en Neiva, especial historia como Filósofo, Compositor, Arreglista, Consejero, Director del Conservatorio y capellán del Batallón Tenerife. John Francisco Escobar Mesa (1974-1979), Carlos Rodríguez (1980-1985); Carlos Bejarano Beltrán (1986-1991)(1995-2003); Nicolás Rivera Penagos, Neivano y ex alumno del colegio; y José Francisco Bernal López, entre todos excelentes pedagogos.

Personajes de todos los campos del saber han pasado por sus aulas, demostrando en su vida pública ética, capacidad y fe en Dios y en la patria.

Carlos, Rosas y Escobar

Miguel Müller