Mes de la Biblia 2019

"Desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo"

San Jerónimo

Tema 1: EL EVANGELIO

¿Qué significa Evangelio? La palabra “evangelio” procede de la lengua griega y significa "buena noticia". Pero no una buena noticia cualquiera, sino una buena noticia muy especial. Denota un acontecimiento que por su propia naturaleza, tiene fuerza suficiente para transformar la vida de quien lo percibe.

Acontecimientos.

a) Siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, un hombre llamado Jesús predicó, fue seguido por unos discípulos y fue ajusticiado.

b) Después de su muerte, esos discípulos proclamaron que estaba vivo y era el Hijo de Dios, dando lugar a lo que se ha conocido y se conoce como cristianismo.

Poco después de la muerte del maestro en la cruz los discípulos empiezan a predicar, a proclamar: ¡Dios ha resucitado a Jesús! ¿Por qué? ¿A qué se debe este impulso tras el aparente fracaso de su muerte como blasfemo? ¿No es lo más normal que estén callados, desanimados, escondidos? Algo ha ocurrido, una experiencia extraordinaria ha tenido que haber en aquellos hombres para que se dé en ellos ese impulso de anunciar a Jesús como Hijo de Dios: la experiencia pascual.

A partir de aquí, los discípulos empiezan a RELEER y comprender la vida de Jesús. Más aún, empiezan a proclamarle como el Mesías. La experiencia pascual lo transformó todo. En Pascua, en Pentecostés, los discípulos no tienen todavía nada escrito, pero tienen algo que decir y hacer: ¡Dios ha resucitado a Jesús! ¡Jesús ha derramado su espíritu!

Si al comienzo bastaba aquella Buena Nueva, pronto los discípulos se vieron obligados a entrar en detalles, recordando los hechos y los dichos de Jesús e interpretándolos. Como se puede apreciar en el esquema inferior, la actividad de estos primeros seguidores de Jesús Resucitado es triple:

+ Predican.
+ Celebran.
+ Enseñan.

Predican, para anunciar a los judíos, y más tarde a los paganos, que Jesús ha Resucitado, que es el Hijo de Dios, el Salvador del hombre.
Celebran, en la oración, en la Eucaristía, en el compartir, que el resucitado vive, y está presente en sus vidas.
Enseñan a los nuevos bautizados, recogiendo para ellos los hechos y las palabras de Jesús.

No cabe duda que los recién bautizados se plantearían un buen número de preguntas: ¿Podemos tratar con los pecadores? ¿Hay que seguir guardando las leyes judías? ¿Es necesario desprenderse de las riquezas? ¿Qué obligaciones tiene el cristiano? ¿Cuál de ellas es la más importante?... Para responder a estas preguntas, los apóstoles tenían una clara referencia: ¿Qué es lo que decía o hacía Jesús?

Entonces empezaron a recordar que había hecho curaciones el día del sábado, ya que "el sábado está hecho para el hombre y no el hombre para el sábado", que había comido con los pecadores, que durante una comida había acogido a una mujer llamada públicamente “la pecadora” ... Se recogieron entonces las parábolas sobre el peligro de las riquezas. Recordaron que el propio Jesús había resumido toda la ley en el mandamiento del amor a Dios y al prójimo,...

Así se fueron formando, poco a poco, algunos relatos sobre Jesús y su enseñanza. El EVANGELIO, como BUENA NOTICIA es único, el mensaje que anuncian estos hombres es el mismo, pero cada autor lo irá presentando a su manera, según el ambiente y las personas concretas a las que ha sido dirigido este mensaje, de aquí que tengamos UN EVANGELIO Y CUATRO EVANGELISTAS:

MATEO
MARCOS         EVANGELIOSLIOS SINOPTICOS
LUCAS

JUAN

Sinópticos. Una sinopsis es un cuadro que presenta los evangelios en columnas, de forma que se pueden ver de una sola ojeada [syn opsis =una misma óptica] los textos correlativos. Los escritos de Mateo, Marcos y Lucas se parecen lo bastante para que puedan colocarse de este modo, y por ello se les llama evangelios sinópticos o sencillamente "los sinópticos".

Este parecido ha suscitado una cuestión: ¿no se apoyarán todos ellos en una o varias fuentes escritas. Los especialistas han propuesto algunas soluciones hipotéticas, que simplificando podríamos resumir: es como si los redactores hubieran tenido a su disposición dos carpetas de documentos: a una de ellas tuvieron acceso los tres evangelistas [Mateo, Marcos y Lucas, hablándose entonces de «triple tradición», mientras que a la otra sólo pudieron acudir Mateo y Lucas [se le suele llamar la «fuente Q», o también "colección de los logia", de la palabra griega “logion”, logia en plural, que significa "palabras o sentencias”.

Esquematizando nos puede quedar de la siguiente manera:

Veamos a continuación un ejemplo sinóptico en el texto de la curación de la suegra de Pedro:

 

Actividad
Conversa con tus compañeros: ¿Qué es una buena nueva?

 

Tema 2: EL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS

Nuestro estudio del evangelio de san Lucas debe empezar con una pregunta que pareciera obvia ¿Realmente san Lucas escribió el tercer evangelio? Esta pregunta es importante, ya que en el tiempo en que se escribía el Nuevo Testamento existía un fenómeno llamado la “pseudónimia”, Procedimiento que consiste en poner bajo el nombre de un autor ya conocido y consagrado una obra que no le pertenece para darle más autoridad y prestigio.

Una de las razones para mantener que Lucas es el verdadero autor de las dos obras —evangelio y libro de los Hechos de los Apóstoles— Es la constante tradición eclesial. La primera referencia a la tradición parece ser la del Canon Muratoriano (o códice de Muratori). Este catálogo oficial escrito en latín se fecha normalmente entre los años 170-180 de nuestra era. Las líneas 2-8 rezan así:

«La tercera recensión evangélica es: según Lucas. Lucas era médico de profesión. Después de la ascensión de Cristo, Pablo lo tomó consigo, porque era un buen literato.
Lucas escribió su narración de oídas, y la firmó con su propio nombre. Aunque no había tenido contacto personal con el Señor, empezó su relato por el nacimiento de Juan, según se lo permitían sus propias investigaciones».

Un nuevo testimonio, de finales del siglo II, lo tenemos en la obra de san Ireneo Adversus haereses

«También Lucas, el compañero de Pablo, escribió en un libro el evangelio, como él (Pablo) lo predicaba».

Ireneo añade:

«El propio Lucas afirma con toda claridad que era inseparable de Pablo y que colaboraba con él en (la predicación de) el evangelio; y eso, no por vanagloria, sino porque realmente era verdad.

En su obra contra Marción, escrita hacia los años 207-208, Tertuliano distingue entre evangelios escritos por «apóstoles» (es decir, Mateo y Juan) y evangelios escritos por «contemporáneos de los apóstoles» (es decir, Marcos y Lucas). A propósito del tercer evangelio, escribe estas palabras:

«Sin embargo, Lucas no era apóstol, sino únicamente contemporáneo de los apóstoles; no era maestro, sino discípulo y, consiguientemente, inferior al maestro; y por lo menos, tan posterior (a los otros) como su propio maestro, es decir, el apóstol Pablo (fue posterior a los demás)»

Para Tertuliano, Pablo fue el «inspirador» de Lucas, y el Evangelio según Lucas era «el evangelio de su maestro», o una «recopilación» del evangelio de Pablo.

Esta atribución del tercer evangelio a Lucas, que goza de tantos testimonios a lo largo del siglo II , continúa en los siglos siguientes a través de las afirmaciones de Orígenes citado por Eusebio en su Historia eclesiástica que data de hacia el año 254; las aserciones del propio Eusebio, por el año 303 y el testimonio de Jerónimo, que recoge la tradición precedente y escribe hacia el año 398. Estos testimonios son los más importantes de los primeros siglos del cristianismo. Pero se podrían añadir otros muchos, aunque ciertamente menos relevantes, como Clemente de Alejandría (citado por Eusebio en Historia. Eclesiastica) etc.

Puesto que la atribución a Lucas no proviene de sus escritos, que no contienen alusión alguna sobre su autor, los mencionados testimonios tienen que estar basados en una tradición muy importante, que se remonta hasta el siglo II.

AUTOR, FECHA, DESTINATARIOS Y LUGAR DE COMPOSICION

AUTOR: san Lucas. Lucas significa: "luminoso, iluminado" (viene del latín "luce" = luz).

FECHA: 80 (AL 85)

LUGAR: se entra en el terreno de las suposiciones (La tradición antigua ofrece una enorme variedad de localizaciones: Acaya, Beocia, Roma. ). Lo que es claro, es que no se escribe en palestina.

DESTINATARIOS: Es una comunidad de la segunda generación, La opinión comúnmente aceptada en la actualidad es que Lucas escribió su narración evangélica para un público pagano- cristiano o, al menos, mayoritariamente de origen pagano.Esto mismo se confirma por el análisis interno del texto.

Explica costumbres judías (22,1.7), lo que supone lectores no judíos. Omite cuestiones específicamente judías, que no entenderían sus lectores o que no les interesarían. Omite cosas que eran duras para los gentiles. En cambio, destaca las cosas que son elogiosas para los gentiles. Igualmente, nombres o títulos judíos se sustituyen por sus correspondientes griegos. También se quiere ver como un dato confirmatorio de esto el que Lc destaca con respeto las narraciones en que intervienen mujeres, pensándose sea debido a realzar su dignidad, tantas veces bendecidas o perdonadas por Cristo en un ambiente en el que la mujer era frecuentemente despreciada.

¿Quién es san Lucas? Lucas nació en Antioquía de Siria, como explícitamente lo dicen los Prólogos monarquianos y el Antiquior, Eusebio de Cesárea y San Jerónimo. No procede, pues, del judaísmo, sino de la gentilidad (Col 4,10-11). Vienen a confirmarlo los Hechos de los Apóstoles, al verse a Lucas tan versado en las cosas de la Iglesia de Antioquía.

Lucas se hace discípulo de Pablo probablemente en Antioquía (Hch 11,20-26; cf. 11,28). Le acompaña en casi todos los viajes. Le sigue a Macedonia (Hch 16,10-17), y a la partida de Pablo y Silas se queda en Filipos (Hch 16,19-40). Lc acompaña de nuevo a Jerusalén (Hch 21,1ss). Está con él cuando Pablo está en prisión en Cesárea (Hch 21,18-26), aunque no se sabe si permanece con él en esta ciudad todo el tiempo de la prisión de Pablo. Lucas va a Roma con Pablo cuando éste apela al Cesar (Hch 27,2-28; Col 4,14; Flm 24). También está con Pablo en la segunda cautividad romana (2 Tim 4:11). Lucas, desde primera hora, ha sido uno de los principales colaboradores de Pablo (Flm 24). Después de la muerte de éste no se sabe dónde fue Lucas, ya que son muchas las tradiciones o leyendas que le hacen predicar en sitios muy diversos.

De Lucas se dan dos datos especiales. El primero es que fue médico. Lo testifican ya el Fragmento Muratoriano, Eusebio y San Jerónimo. El mismo San Pablo lo llama “médico querido” (Col 4:14). Se quiere ver esto en los términos que usa. Sin embargo, los términos que usa son los que usan otros autores de la antigüedad que no eran médicos; aparte que parece que los médicos de aquella época no tenían un lenguaje técnico.

También se le quiere presentar como “pintor.” Según una tradición originaria de Jerusalén, Lucas habría sido pintor. Teodoro Anagnostes cuenta que la emperatriz Eudoxia ( 460) había enviado a su hija Pulquería, a Roma, un icono de la Virgen pintado por San Lucas. Hay muchas imágenes de la Virgen que se le atribuyen. Pero todas las imágenes que se le atribuyen son de época bizantina. Esta leyenda tardía, ¿supone un fondo de verdad? Lagrange lo enfoca por el hecho de que su evangelio contiene las grandes pinturas descriptivas de la Virgen en la infancia de Cristo.


Actividad:

 

Tema 3: ESTRUCTURA DEL EVANGELIO DE LUCAS

Prólogo (Lc 1,1-4) En el prólogo el autor explica los motivos que le han movido a componer un nuevo relato acerca de Jesús y el método utilizado.

I. PRESENTACIÓN DE JESÚS (Lc 1,5-4,13): La primera parte es como un díptico en el que el autor va colocando en paralelo la infancia y primera actividad de Juan Bautista y de Jesús para destacar la superioridad de Jesús y el paso del tiempo de Israel (representado por Juan) al tiempo de Jesús.

II. ACTIVIDAD DE JESÚS EN GALILEA (Lc 4,14-9,50): La segunda parte describe la actividad de Jesús en Galilea. A través de sus palabras y acciones el misterio de su persona se va desvelando a Israel. Aunque muchos lo rechazan, algunos deciden seguirlo como discípulos.

III. VIAJE A JERUSALEN (Lc 9,51-19,28): La tercera parte, el viaje a Jerusalén, constituye el centro del evangelio. En ella se encuentra una extensa catequesis sobre los diversos aspectos de la vida cristiana. Jesús se dirige a s u s discípulos en el camino que conduce a la cruz, preparándolos para que vivan y anuncien el evangelio después de la pascua.

IV. ACTIVIDAD DE JESÚS EN JERUSALEN (Lc 19,29-21,38): La cuarta parte se desarrolla en el templo de Jerusalén. Contiene la última advertencia a Israel para que se convierta.

V. PASIÓN Y RESURRECCIÓN DE JESÚS (Lc 22,1-24,49): La quinta parte contiene el relato de la pasión y la resurrección de Jesús. Desde el punto de vista de Lucas, este es el momento central de la historia de la salvación: hacia él tiende el tiempo de Israel y de Jesús, y de él nace el tiempo de la Iglesia.

Epílogo (Lc 24,50-53): Despedida de Jesús: El epílogo es al mismo tiempo una transición al libro de los Hechos, que comienza como termina el evangelio: narrando la ascensión de Jesús.

Actividad: Para hacer un recorrido por el evangelio de San Lucas.

Tema 4: LA TEOLOGIA DE SAN LUCAS

La teología que se presenta en cada uno de los Evangelistas no es la misma, cada uno de ellos, resalta ideas propias. Veamos el siguiente cuadro.

La Historia Como Camino Profético Y Salvador

a) Tiempo de preparación
b) Tiempo de Jesús
c) Tiempo de la Iglesia

La idea de una «historia de salvación» aparece en varios autores del Nuevo Testamento que cuentan o interpretan el acontecimiento Cristo. (De una manera general por ejemplo Mateo y San Pablo) Pero en san Lucas, el término «historia de salvación» adquiere personalidad específica, dados los numerosos elementos que contribuyen a delimitar sus contornos. San Lucas quiere mostrarnos COMO LA SALVACION ENTRA EN LA HISTORIA, Y LA CONFIGURA POR DENTRO.

Cinco ideas nos ayudan a reconocer esta visión de Lucas sobre la salvación dentro de la historia.

 En determinadas ocasiones, Lucas alude a un «plan» fundamental de Dios, ordenado a la salvación del hombre y hecho realidad tangible en la actuación de Jesús de Nazaret. Otra modalidad de este «plan» de Dios se expresa con el término voluntad. Lc 7, 30; Hechos 2, 30

 Según la interpretación de Lucas, Dios ha predeterminado ciertos acontecimientos, que ya han tenido lugar o que van a realizarse en el curso de la historia. Lc 22,22; Hch 17,26.31; Hch 22,14

 La palabra y la acción de Jesús, los hechos en los que se cumple la Escritura, la actividad desarrollada por los testigos, todo obedece a una «necesidad» de que el plan de Dios alcance su cumplimiento. Esta idea tiene su expresión en el famoso «es necesario», «tiene que». Lc 9, 22; Lc 17,25 ; Lc 21,9

 En Lucas, los nueve primeros capítulos de su narración evangélica, la presencia del término «cumplimiento» es más bien esporádica, pero, a medida que el desarrollo narrativo avanza y se aproxima a su conclusión y a lo largo de todo el libro de los Hechos, el «cumplimiento» cobra intensidad y se convierte en una idea determinante. Lc 24, 44; Hch 13, 29

 El designio de Dios consiste en la «salvación» de la humanidad. Lc 2,11; Lc 19,9; Lc 1, 69
La estructura de la historia de salvación para san Lucas, es aceptada generalmente en 3 partes por los estudiosos:
1) Tiempo de Israel: desde la creación del mundo hasta la manifestación de Juan Bautista; tiempo de la ley y los profetas (Lc 1,5-3,1).
2) Tiempo de Jesús: desde el bautismo proclamado por Juan hasta la ascensión de Jesús; tiempo del ministerio, muerte y exaltación de Jesús (Lc 3,2-24,51).
3) Tiempo de la Iglesia: desde la ascensión de Jesús hasta su vuelta en la parusía; tiempo de la expansión de la palabra de Dios (Lc 24,52-53; Hch 1,3-28,31).

El tiempo de Israel: fue el Antiguo Testamento, representado por la actuación profético- salvadora de Juan Bautista, el último y mayor de los profetas de esta etapa (Lc 16,16), en quien culmina la obra de los patriarcas, de Moisés y de David. Por medio de ellos actúa Dios Padre, el verdadero protagonista de todo el camino, que durante esta etapa lo promete y programa.

El tiempo de Jesús: El ministerio terreno fue el comienzo del cumplimiento de las promesas por medio de su actuación como profeta escatológico. Jesús comienza su camino en Galilea. Sin salir de ella, proclama, con palabras y obras, el hoy del cumplimiento de las promesas de salvación, como profeta que ha de pasar por el rechazo. En Jerusalén se consuma su camino que, por medio de la muerte, le lleva a la exaltación, asumido por Dios en su gloria y constituido Mesías y Señor.

El tiempo de la Iglesia: Durante el tiempo de la Iglesia, el Señor resucitado continúa ejerciendo como Mesías, Señor y Profeta. La Iglesia tiene que recorrer una etapa propia del camino, que es etapa de testimonio; durante ella ha de proclamar con obras y palabras que ya ha comenzado el cumplimiento de la promesa del Reino de Dios en y por Jesús resucitado, y que esta salvación se ofrece a todos los hombres, judíos y gentiles, «hasta el confín de la tierra». Recordar que en hechos de los apóstoles, le predicación empieza en Judea, sale a samaria, pasa por galilea y se va a los confines de la tierra.

Características Del Camino

a) Animado por el Espíritu: El Espíritu es «la promesa del Padre» (Lc 24,49; Hch 1,4; 2,33) y, por tanto, un don prometido y enviado por el Padre, el protagonista del camino. Su tarea es doble: ungir y capacitar a los profetas, que han de recorrer el camino, y dirigir y confirmar este camino. De forma especial se reconocen dos acciones Importantes del Espíritu Santo en el camino

 Unge profetas. (Hch 4,25); (Lc 1,15.17; cf. 3,2s); (Lc 1,35); (Lc 1,67; 2,25.26s) (LC 3,21s; 4,18; Hch 10,38)

 Es Don que garantiza los pasos del camino de Jesús. el Espíritu es una garantía fundamental, que asegura el nexo entre el camino de Jesús y el de la Iglesia, pues guía, ilumina, fortalece y dirige a los «vigilantes» (episkopoi), que él pone para dirigir la comunidad. (Lc 4,1.14; Hch 1,2) (Hch 8,29.39; 9,31; 10,19.21.44.45.47; 11,12.15; 13,2.4.52; 15,8.28; 16,6s; 20,23; 21,4.11)

b) Apostólico: Los Doce Apóstoles, bajo la acción del Espíritu, son los garantes de la continuidad entre el pasado y el presente, pues forman el grupo especial de testigos cualificados de toda la obra de Jesús. Según Lc, Jesús eligió a los Doce y sólo a ellos dio el título de apóstoles (Lc 6,13). La razón es que los Doce Apóstoles han de ser testigos de toda la obra de Jesús, desde el bautismo de Juan hasta su exaltación (Hch 1,15-26), y por ello, garantes, junto con el Espíritu, de la autenticidad de la continuación del camino de Jesús por la Iglesia. Pero el relieve que tienen los Doce no significa que tengan la exclusiva de la misión: toda la Iglesia es enviada como testigo. Por ello Lc presenta la misión de los 72, tipo de la misión universal de todos los cristianos, llamados a dar testimonio de la resurrección junto y en comunión con los Doce.

c) Camino recto e imparable: Para Lc, que se sirve de la geografía para expresar su teología, el camino es recto, imparable e irreversible, de acuerdo con el plan de Dios, dirigiéndose de Galilea a Jerusalén, de Jerusalén a Antioquía y de ésta a Roma, los tres grandes centros sobre los que gravita todo el relato. Jesús proclamó el hoy de la salvación y sus paisanos quisieron despeñarlo, «pero él, abriéndose paso, seguía su camino» salvador (Le 4,30), porque los hombres, en concreto la incredulidad judía, no lo pueden detener. las persecuciones, en lugar de detener el camino, favorecen su avance (Hch 8,1-3; 11,19-21; 13,50-14,lss; 16,40-17,16, etc.). Ante esto, hay que evitar oponerse a él, pues sería oponerse a Dios, como dice Gamaliel.

d) Camino actual: Lc invita a sus contemporáneos a tomarse en serio la tarea que les toca en este camino, que tiene un Hoy con una tarea propia para cada generación: lo tuvo la etapa de preparación (Lc 16,16), después Jesús (Lc 2,11; 4,21), después la primera generación cristiana (cf. Hch) y ahora toca a la presente generación. Ciertamente el cristiano ha de vivir entre el pasado, el tiempo de Jesús que es base del presente, y entre el futuro, la parusía, consumación de la salvación, pero sin que le impidan descubrir y realizar la propia tarea en su Hoy. Reino de Dios, proclamándolo y realizando los signos que muestran que ya ha comenzado su presencia por la exaltación de Jesús (Hch 1,7-11).

Camino Salvador

a) ¿Qué es salvar?

 liberar de un mal que amenaza, liberar de un mal ya presente, mantener fuera de este mal (faceta ontológica), y consiguientemente en los tres casos liberar de la opresión psicológica que se siente ante el mal inminente o presente (faceta psicológica)

 dar el bien plenamente o comenzar a darlo, con la esperanza de llegar a recibirlo plenamente, mantener en esta situación (faceta ontológica), y consiguientemente en los tres casos la alegría y seguridad que se deriva de ello (faceta psicológica).

b) Salvación radical y universal: Lc subraya la importancia del perdón de los pecados, hasta el punto de que con frecuencia resume con ello toda la obra de Jesús (Lc 1,77; 3,3; 4,18; 24,47; Hch 2,38; 5,31; 10,43; 13,38; 26,18). Se trata de la salvación radical, que libera al hombre del corazón de piedra y le da un corazón nuevo, aspecto al que jamás llegan las salvaciones paganas. Por otra parte, esta liberación radical implica un dinamismo liberador, que lleva a la liberación de todo tipo de esclavitud (cf. Lc 4,16-22), Por ello la oferta de este perdón está asociada a la liberación de las demás esclavitudes y Lc une estrechamente los aspectos materiales y espirituales de la salvación; así en Hch 4,9.12 el verbo salvar se aplica tanto a la curación del tullido como a la salvación escatológica en general.

c) Agentes de salvación: Son Dios Padre, Jesús y El Espíritu Santo.

 Dios Padre, protagonista del camino salvador, promete la salvación (Le 3,6), la prepara y la da, enviando a Jesús.
 Jesús, el profeta escatológico, es el Salvador por antonomasia, que trae la salvación con su actuación profética, con sus palabras y signos, con su muerte-exaltación y donación del Espíritu.
 Durante el camino de la Iglesia, Jesús sigue ofreciendo su salvación por su Espíritu, que crea testigos-profetas que proclaman y ofrecen la salvación (Hch 2,47). Por ello la Iglesia tiene su tarea propia al servicio del camino salvador de Jesús, consistente en recibirla y en dar testimonio de ella.

d) Destinatarios de la salvación: Los sistemas humanos de salvación son parciales, pues no cubren todas las necesidades del hombre, con frecuencia marginan a los que no tienen medios salvadores (dinero, poder, prestigio) y crean dolor; por el contrario, la salvación que ofrece Jesús es total, pues cubre todas las necesidades del hombre, y llega a todos, aunque privilegia a los marginados y, por ello, es causa de alegría. Es así universal por su contenido y por sus destinatarios. Pecadores, pobres, samaritanos y mujeres.

e) La alegría: Es una consecuencia de esta presencia de la salvación. Aparece como don de Dios, inseparablemente unido al don de la salvación mesiánica (Lc 1,18), y por ello es signo de su presencia (Lc 1,41.44; 2,10). Le lo subraya en los momentos principales del camino salvador, como nacimiento de Juan (Lc 1,14.58) y de Jesús (Lc 2,10), obras de Jesús (Lc 13,17) y su resurrección (Lc 24,41.52), y evangelización de los gentiles (Hch 11,23; 13,48.52; 15,3). Se manifiesta especialmente en los que reciben la salvación (Lc 8,13; 19,6; Hch 8,39; 13,48.52; 15,3 16,34), en la vida comunitaria (Hch 2,46), en la superación de los problemas eclesiales (Hch 15,31) y en la esperanza de la salvación final (Lc 6,23; 10,20).

f) María modelo en el camino: Lc es el autor del NT que más ha elaborado las tradiciones sobre María, la madre de Jesús, presentándola, como modelo del discípulo que ha de recorrer el camino, recibiendo la salvación y dando testimonio profético de ella.

 María se pone en camino. como profetisa, sirve a la prima necesitada
 Camina en la fe (Lc 1,45),
 profundizando constantemente en el don recibido a través de los acontecimientos, a veces oscuros y dolorosos
 obra de acuerdo con la palabra de Dios (Lc 1,37)
 la creyente que oye y practica la palabra de Dios
 Recorre igualmente su camino en la oración (Lc 1,46-55; Hch 1,14), que se caracteriza por la acción de gracias y por la constancia,
 como discípula, su camino está asociado al de Jesús y, por ello, a la muerte y resurrección.
 Porque Dios ha hecho obras grandes en ella, haciéndola madre del Señor (Lc 1,43), será alabada por todas las generaciones (Lc 1,48).

Este Evangelio se llama con razón el “Evangelio de la misericordia”. Lucas nos presenta constantemente a Jesús como aquel que "vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido" (19. 10). Dios es para él, sobre todo, el Padre misericordioso que sale al encuentro de sus hijos extraviados y se llena de alegría al volver a encontrarlos.

Pero el "Evangelio de la misericordia" es también un Evangelio exigente. Su autor insiste en el llamado a la conversión, es decir, al cambio de vida, como condición indispensable para alcanzar la Salvación. El fruto de esa conversión es el gozo que experimentan los que creen en la Buena Noticia y se dejan salvar por ella. Por eso, san Lucas pone tan de relieve la acción del Espíritu Santo, que es la fuente de la verdadera alegría.

Actividad:
Cada uno de los integrantes resalte el tema que más le llama la atención y diga ¿por qué?
Tema 5: LA CRISTOLOGÍA DE LUCAS

“Quien dice la gente que soy yo”
Lucas 9, 18

Lucas nos ofrece un retrato entrañable de Jesús: un ser humano totalmente volcado hacia los demás. Aunque tiene una marcada tendencia a suprimir en la personalidad de Jesús los rasgos de emoción, e incluso de apasionamiento, que le atribuyen los otros dos sinópticos, su protagonista posee unas cualidades humanas extraordinariamente relevantes.

La narración lucana conserva los pasajes fundamentales de Marcos, especialmente los que revelan una de las más profundas reacciones del hombre, su enfrentamiento con la muerte. Por ejemplo, la escena de la agonía, aunque más breve y localizada en un monte, no es menos dramática que la presentación de Marcos o de Mateo, tanto en la conmoción interna de Jesús ante su destino como en su entrega total a la voluntad del Padre. Junto a esos rasgos genéricos de la personalidad de Jesús indica Lucas otros aspectos que trascienden su pura condición humana. Entre éstos hay que enumerar los siguientes:

1) Concepción virginal por obra del Espíritu Santo
2) Ministerio público especialmente guiado por el Espíritu
3) Estrecha relación con el Padre
4) Resurrección de entre los muertos
5) Ascensión o exaltación a la derecha del Padre

Los cinco elementos que acabamos de describir hacen referencia a la dimensión trascendental de la existencia de Jesús. Por supuesto, no todos tienen el mismo alcance; pero el hecho es que estas facetas trascendentes, unidas a los diversos aspectos de la condición puramente humana de Jesús, dibujan una figura que representa la idea que tenía Lucas del «acontecimiento Cristo»

TITULOS CRISTOLOGICOS

CRISTO. Cristo, aunque no sea el título más frecuentemente atribuido a Jesús en los escritos lucanos, es el más importante. Ya se lo decía el propio Jesús resucitado a los dos discípulos que iban camino de Emaús: «¿No era verdad que el Mesías tenía que padecer todo eso para entrar en su gloria?» (Lc 24,26). Por otra parte, Lucas es el único autor neotestamentario que subraya la importancia del título cuando nos informa del nombre por el que se conocía a los seguidores de Jesús: los «cristianos» El apelativo christos, con valor de título, sale unas veinticuatro veces en la obra de Lucas.

En los últimos siglos del judaísmo precristiano, y especialmente en Palestina, surgió un clima de vehemente expectación mesiánica, es decir, se creía que de un momento a otro iba a aparecer un nuevo David o un «ungido» enviado por Dios. Al atribuir a Jesús el título christos, Lucas le presenta como «el ungido», el intermediario de Dios, que se proclama a sí mismo como portador de una salvación totalmente nueva destinada a la humanidad (cf. Lc 4,18-21). Al mismo tiempo, esa salvación adquiere unas connotaciones nuevas con respecto al reino de Dios entre los hombres (cf. Lc 2,26.29-32). (hay que saber interpretar el mesianismo de Jesús)

SEÑOR. El título que con mayor frecuencia se atribuye a Jesús en el Evangelio según Lucas y en los Hechos de los Apóstoles es kyrios o ho kyrios ( = «Señor» o «el Señor»); En el judaismo palestinense precristiano ya se refería a Dios con el apelativo hebreo “ádonay”, con el arameo “mare” o “márya”, o con el griego kyrios; todos ellos con el mismo significado: «Señor». Por tanto, no parece imposible que los primeros cristianos, procedentes del ámbito judío de Palestina, aplicaran a Jesús el apelativo «Señor» o «el Señor», con el que su propia tradición religiosa expresaba el nombre de Dios. Lógicamente, la transposición a Jesús de un apelativo como kyrios tuvo que suponer una equiparación de Jesús con el propio Dios, pero sin establecer una verdadera identificación entre ambos, puesto que a Jesús nunca se le llama ’abba’.

SALVADOR. El título aparece también en Juan (Jn 4,42); pero entre los sinópticos se encuentra exclusivamente en Lucas. Es verdad que, incluso en la tradición lucana, el título no sale más que una sola vez; pero lo tratamos en tercer lugar por la preeminencia que le da el mensaje celeste comunicado a los pastores de Belén la misma noche del nacimiento de Jesús: «Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor» (Lc 2,11).

En la obra lucana, la aplicación del título «Salvador» hace referencia a las promesas salvíficas del Antiguo Testamento, como aparece explícitamente en Hch 13,23: «Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un Salvador para Israel, Jesús».

HIJO DE DIOS. hay que distinguir tres formas en la expresión lucana: «Hijo de Dios», «Hijo del Altísimo» (o «de Dios Altísimo») y «el Hijo» o «mi Hijo». Al atribuir a Jesús un título como el de «Hijo de Dios», Lucas establece una relación singular entre este personaje histórico y el Dios de Israel. La intención de Lucas no se limita a presentar a Jesús únicamente como Hijo adoptivo de Dios, en el sentido en que esa designación era aplicable a los sucesores de David (cf. 2 Sm 7,14; 1 Cr 17,13); la relación expresa entre el título «Hijo de Dios» y el momento existencial de la concepción humana de Jesús implica unas connotaciones que superan indiscutiblemente el mero carácter de adopción.

HIJO DE HOMBRE. En todas las narraciones evangélicas —y, por consiguiente, también en los escritos de Lucas— se ha conservado la tradición de las primeras comunidades, que ponía en boca de Jesús el título
«el hijo del hombre», es decir, «el ser humano», «el hombre». Pero hay textos en los que la expresión, carente de artículos, queda reducida a la forma «hijo de hombre»: Jn 5,27; Ap 1,13; 14,14, en una alusión a Dn 7,13. La característica fundamental de este título, la que le distingue de todos los demás, consiste en que normalmente es Jesús mismo el que lo pronuncia. En cuanto hace referencia a la condición mortal de Jesús —como es el caso de la utilización de «Hijo de hombre» durante el período del ministerio público y sobre todo en el contexto y en relato de la pasión—, podría indicar perfectamente el aspecto humano del protagonista. Pero cuando el título se aplica a su venida gloriosa o a su condición de juez universal, el aspecto meramente humano se achica, para dar paso a un horizonte trascendente.

SIERVO. Lc al usar el título de siervo hace referencia a los canticos del SIERVO SUFRIENTE DE YAVHE, Y a la vez, quiere unirlo al titulo de Mesias, y asi nos presenta la verdad del mesianismo, que ya hemos explicado, no un mesianismo apantallante, de conquista militar, milagrero, sino en Mesias sufriente, que nos salva con su dolor… Is 53, 5. El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus llagas hemos sido curados.

Cantico de Isaias, sobre el Siervo Sufriente 52, 13 ss

… He aquí que prosperará mi Siervo, será enaltecido, levantado y ensalzado sobremanera. Así como se asombraron de él muchos - pues tan desfigurado tenía el aspecto que no parecía hombre, ni su apariencia era humana . otro tanto se admirarán muchas naciones; ante él cerrarán los reyes la boca, pues lo que nunca se les contó verán, y lo que nunca oyeron reconocerán. ¿Quién dió crédito a nuestra noticia? Y el brazo de Yahveh ¿a quién se le reveló? Creció como un retoño delante de él, como raíz de tierra árida. No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y no tenía aspecto que pudiésemos estimar. Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no le tuvimos en cuenta. ¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado.

PROFETA. En su discurso programático de Nazaret, Jesús se aplica a sí mismo —al menos indirectamente— el título «profeta»: «Os aseguro que ningún profeta es aceptado en su tierra» (Lc 4,24). Y más adelante, en el curso de la narración evangélica, la gente le reconoce explícitamente con ese título: «Un gran profeta ha surgido entre nosotros» (Lc 7,16: un episodio exclusivamente lucano). No se puede negar que Lucas presenta a Jesús como el profeta escatológico. el título de «profeta» atribuye a Jesús una actividad que pone en marcha una nueva etapa de la historia de salvación.

REY. La inscripción «El rey de los judíos», colocada sobre la cruz Lc 23,38), la aparición del título en diversos momentos del relato de la pasión (cf. Le 23,2.3.37) y la referencia a Jesús como «rey» en el episodio de Tesalónica (Hch 17,7), tienen evidentes connotaciones políticas, como queda expresamente indicado en Lc 23,2. Lo que difícilmente puede tener sentido político es el título de «rey» aplicado a Jesús durante su entrada en Jerusalén. Lo más probable es que Lucas pretenda darle un sentido religioso. Jesús entra en Jerusalén «en nombre del Señor» —es decir, en nombre del Dios de Israel— con una misión regia, que consiste en traer la paz a la capital del reino davídico; sólo que, por desgracia, la ciudad no va a reconocer esa visita de su verdadero rey (Lc 19, 38.41.44).

Indirectamente, en el Evangelio según Lucas, el hecho de que Jesús posea la condición de «rey» influye sobre su misión como proclamador del reino. Aunque los soldados traten de ridiculizar su realeza, provocándole a que se salve de la cruz (Lc 23,37), uno de los malhechores reconoce que está verdaderamente ante su «rey» y le pide que se acuerde de él cuando inaugure su reino (Lc 23, 42). Dos actitudes que ponen de manifiesto, una vez más, las connotaciones políticas o religiosas de «el rey de los judíos».

EL TITULO DE DIOS. No cabe duda que en el desarrollo de la literatura neotestamentaria se llega a dar a Jesús incluso el título theos «Dios». Entre los primeros, se enumeran Jn 1,1; 20,28; Heb 1,8-9.

En los escritos lucanos se pueden enumerar al menos tres pasajes en los que se podría ver una aplicación a Jesús del título theos: Lc 8,39; 9,43; Hch 20,28; aunque en el último texto la crítica textual plantea serios problemas. El caso es que ninguno de los tres pasajes resulta perfectamente inequívoco. De momento, baste dejar constancia de esos tres datos textuales, sin pretender solucionar toda la problemática que plantean; Sin embargo, podemos decir ya desde ahora que en la época en que se escribieron tanto el Evangelio según Lucas como el libro de los Hechos de los Apóstoles no sería imposible que un escritor cristiano atribuyera a Jesús con toda naturalidad el título absoluto de «Dios».

Lc 8,39 «Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho contigo.» Y fue por toda la ciudad proclamando todo lo que Jesús había hecho con él.

Lc 9, 43. y todos quedaron atónitos ante la grandeza de Dios. Estando todos maravillados por todas las cosas que hacía, dijo a sus discípulos.

Actividad
Cada uno de los participantes escoge un título atribuido a Jesús en el Evangelio y va a realizar una oración.
Tema 6: LECTIO DIVINA Y ESTUDIO DEL EVANGELIO POR PARTES LECTIO DIVINA

Un cristiano maduro, medita diariamente la Palabra de Dios.
(Papa Francisco)

Hay una forma concreta de escuchar lo que el Señor nos quiere decir en su Palabra y de dejarnos transformar por el Espíritu. Es lo que llamamos «Lectio divina». Consiste en la lectura de la Palabra de Dios en un momento de oración para permitirle que nos ilumine y nos renueve. Esta lectura orante de la Biblia no está separada del estudio que realiza el predicador para descubrir el mensaje central del texto; al contrario, debe partir de allí, para tratar de descubrir qué le dice ese mismo mensaje a la propia vida. La lectura espiritual de un texto debe partir de su sentido literal. De otra manera, uno fácilmente le hará decir a ese texto lo que le conviene, lo que le sirva para confirmar sus propias decisiones, lo que se adapta a sus propios esquemas mentales. Esto, en definitiva, será utilizar algo sagrado para el propio beneficio y trasladar esa confusión al Pueblo de Dios. Nunca hay que olvidar que a veces «el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz» (2 Co 11,14).

En la presencia de Dios, en una lectura reposada del texto, es bueno preguntar, por ejemplo:

«Señor, ¿qué me dice a mí este texto? ¿Qué quieres cambiar de mi vida con este mensaje? ¿Qué me molesta en este texto? ¿Por qué esto no me interesa?», o bien: « ¿Qué me agrada? ¿Qué me estimula de esta Palabra? ¿Qué me atrae? ¿Por qué me atrae?». Cuando uno intenta escuchar al Señor, suele haber tentaciones. Una de ellas es simplemente sentirse molesto o abrumado y cerrarse; otra tentación muy común es comenzar a pensar lo que el texto dice a otros, para evitar aplicarlo a la propia vida.

También sucede que uno comienza a buscar excusas que le permitan diluir el mensaje específico de un texto. Otras veces pensamos que Dios nos exige una decisión demasiado grande, que no estamos todavía en condiciones de tomar. Esto lleva a muchas personas a perder el gozo en su encuentro con la Palabra, pero sería olvidar que nadie es más paciente que el Padre Dios, que nadie comprende y espera como Él. Invita siempre a dar un paso más, pero no exige una respuesta plena si todavía no hemos recorrido el camino que la hace posible. Simplemente quiere que miremos con sinceridad la propia existencia y la presentemos sin mentiras ante sus ojos, que estemos dispuestos a seguir creciendo, y que le pidamos a Él lo que todavía no podemos lograr. (Papa Francisco, Evangelii Gaudium, nn. 152-153)

LOS MOMENTOS DE LA LECTIO DIVINA

La Lectio Divina es un camino de oración, Tiene cuatro momentos: Lectio, Meditatio, Oratio, y Contemplatio. Un modo de orar muy antiguo, la Iglesia primigenia lo intentó. Más tarde las primeras órdenes monacales lo practicaron y aún lo viven. Son 4 pasos los que tiene la Lectio Divina, aunque previamente hay que prepararse.

PREPARACIÓN: Disponte, busca un lugarcito, enciende una luz, símbolo de Cristo resucitado y vivo, ten a la mano cuaderno y pluma. Después abre tu Biblia en el Texto que te toca meditar y dale un beso, dispón tu corazón, ábrelo. Invoca al Espíritu Santo.

1.- LECTIO (Lectura). Ahora lee, despacio, muy despacio, ligeramente en voz alta, atento al sentido del texto y al acecho de una palabra o expresión que te llame poderosamente la atención, vuelve una segunda vez a repetir la lectura, siempre despacio y atento a la palabra, reacción o actitud del Señor que más te ha impactado.

2.- MEDITATIO (Meditación). El Señor Jesús te ha dado una de sus palabras, o reacciones o actitudes, pregúntale por qué y para qué te ha dado esa palabra, esta reacción o actitud, y qué puedes hacer con ella en tu vida. Se trata de rumiar, dialogar, actualizar el texto. (Puedes ayudarte con los 3 primeros números del recuadro final o con las preguntas del Papa)

3.- ORATIO (Oración). Aunque todo está impregnado de oración, en este momento ponte a hablar con el Señor. Comienza tu oración en una actitud silenciosa de adoración. Es una respuesta a su palabra. Alábalo, dale gracias, bendícelo, suplícale, adórale de nuevo. (Te puede ayudar el número 4 del recuadro final)

4.- CONTEMPLATIO (Contemplación). Arropa esa palabra, guárdala bien en tu mente, márcala en tu corazón. Ahora deja que el Señor te hable, quédate quieto, tranquilo unos minutos. Saborea, observa, actúa. Resume todo el recorrido. Tu nueva forma de mirar, ayudará a transformar tu mundo. Cuál va ser tu actuar en tu trabajo (o escuela), durante el día. Invita al Señor para encontrarse al día siguiente. Dale un beso a tu Biblia y agradécele.

TEMA 6.1 PROLOGO DE SAN LUCAS

Lc 1, 1-4 1. Puesto que muchos han intentado narrar ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros, 2. tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra, 3. he decidido yo también, después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, escribírtelo por su orden, ilustre Teófilo, 4. para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.

El Evangelio según Lucas es el único entre los evangelios canónicos que empieza con un prólogo (o dedicatoria) de carácter decididamente literario. para entender correctamente el prólogo a la narración evangélica hay que estudiarlo en relación con el prólogo al libro de los Hechos de los Apóstoles; El motivo es muy sencillo. Primero, porque el evangelio y los Hechos forman un único libro en dos volúmenes. Lucas escribió los dos volúmenes a la misma persona y tenía en la mente el mismo objetivo. Segundo, porque en el prólogo de los Hechos de los Apóstoles explica mejor la intención que tenía al escribir el evangelio, es decir, "narrar lo que Jesús hizo y enseñó desde el principio hasta el día que subió al cielo".

1. Puesto que muchos han intentado narrar ordenadamente los hechos que se han verificado entre nosotros. “muchos han lo intentaron", Lucas admite su dependencia de otros relatos sobre «lo que Jesús empezó a hacer y a enseñar» (Hch 1,1) y reivindica implícitamente su derecho a intentar, por su propia cuenta, algo que vaya en la misma línea.

“hechos” Se trata de los acontecimientos relacionados con la vida, enseñanza, pasión, muerte y resurrección de Jesús.

2. tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra. Lucas no se apoya en ideas propias a la hora de componer su relato. Sigue la tradición de las comunidades. Hace una investigación de lo que se estaba transmitiendo de Jesús por aquellos que fueron "testigos oculares y servidores de la Palabra".

3. he decidido yo también, después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, escribírtelo por su orden, ilustre Teófilo. Lucas reivindica tres cualidades para su investigación: exactitud («diligentemente»), integridad («todo»), y exhaustividad («desde los orígenes», «desde el principio»), y una más para su composición: método («por su orden»).

PROLOGO DE HECHOS 1. El primer libro lo escribí, Teófilo, sobre todo lo que Jesús hizo y enseñó desde un principio 2. hasta el día en que, después de haber dado instrucciones por medio del Espíritu Santo a los apóstoles que había elegido, fue llevado al cielo.

Lucas relaciona este libro con el anterior por la alusión a Jesús y su actividad de palabra y acción.

¿QUIEN ES TEOFILO? Lo más que se puede decir es que Teófilo pertenecía probablemente a una clase acomodada o que incluso era miembro de la alta sociedad, a la que Lucas tenía acceso (la palabra ilustre es la que nos da esta deducción) En cuanto a sus convicciones religiosas, lo más probable es que Teófilo fuera un verdadero catecúmeno, un neófito de la religión cristiana; Pero el hecho de que los dos volúmenes de la obra de Lucas estén dedicados a Teófilo indica que no se trata de escritos de carácter privado Por eso se puede considerar a Teófilo como representante del lector cristiano, no sólo de aquella época concreta, sino también de las sucesivas generaciones del cristianismo.

4. para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido. Esta última frase del prologo, no es tan fácil de traducir, y hay otras expresiones que nos pueden ayudar a entenderlas. Recordemos ante todo, que la fe Cristiana esta garantizada, es solida, pero esa garantía le viene por el ESPIRITU SANTO.

Algunas traducciones podrían ser:

• «para que te des cuenta de la exactitud de los relatos que te han explicado»
• «para que conozcas la fiabilidad de los hechos que te han contado»
• «para que puedas tener certeza de la doctrina en la que has sido instruido»

Recordemos que Lucas escribe para un catecúmeno, Teófilo, con el fin de proporcionarle una sólida garantía de la instrucción rudimentaria que ha recibido. Por tanto, una traducción adecuada de esta última frase podría ser:
«para que llegues a comprender que las materias en que has sido instruido tienen toda clase de garantías».

LECTIO DIVINA SOBRE EL PRÓLOGO DE LUCAS

1. Escuchamos la Palabra de Dios

a) Clave de lectura. Lucas escribió dos libros: el evangelio y los Hechos de los Apóstoles. Los dos constituyen una única obra. Cada uno tiene su prólogo, en el que se explica el objetivo del libro. Durante la lectura, nos fijamos en lo siguiente: "¿Cuál es el objetivo que quería alcanzar Lucas al escribir el evangelio?".

b) Proclamación del texto Lucas 1,1-4 y Hechos 1,1-5.

c) Momento de silencio

d) Lectura personal del texto

2. Descubrimos la Palabra de Dios en la vida
a) Fijarse en lo que dice el texto

- Lucas 1,1-4: ¿Cuál es el objetivo que Lucas tenía en la cabeza a la hora de escribir el evangelio?
- ¿Cómo procedió, qué hizo, qué pasos dio para alcanzar su objetivo? ¿Cómo procedes tu, cuando tienes dudas sobre tu fe?

- ¿Qué es lo que más te ha gustado de estos dos textos? ¿Por qué?

- Lucas se apoyó en "testigos oculares y ministros de la Palabra" para conocer y anunciar a Jesús.
¿En quién te fundamentas tú para conocer y anunciar a Jesús?

- ¿Te reconoces en Teófilo? ¿Por qué?

Expresar y sintetizar un compromiso

Finalmente, el grupo debe asumir un compromiso: “¿Qué podemos hacer en concreto, como grupo, para que este Evangelio se haga realidad en nuestra vida?”.

3. Miramos nuestra vida.

Lucas escribe a Teófilo para ayudarle a conocer mejor quién es Jesús. Dice literalmente: "Para que llegues a comprender la autenticidad de las enseñanzas que has recibido" (Lc 1,4). También vale para nosotros hoy. El otro día, una señora habló así en la reunión: "¡Para mí, no basta sólo con rezar o venir a misa! ¡Yo quiero profundizar más en mi fe!".

¿Has sentido la necesidad de profundizar más en tu fe? ¿Cómo cubres esa necesidad de profundizar tu fe?

TEMA 6.2 PRESENTACION DE JESÚS
PRESENTACIÓN DE JESÚS (Lc 1,5-4,13)

Esta parte del evangelio está dominada por las narraciones sobre “La infancia de Jesús”, aunque en nuestro esquema, tomamos una escena más, que es sobre las tentaciones de Jesús en el desierto. Recordemos que solamente 2 evangelistas narran la infancia de Jesús, LUCAS Y MATEO.

Antes de comentar un texto, recordemos la reflexión que nos dejó el Papa Benedicto XVI en su libro sobre la infancia de Jesús.

En Mateo, como también en Lucas, los acontecimientos de la infancia de Jesús están muy estrechamente relacionados, aunque de manera diferente, con textos del Antiguo Testamento. Mateo aclara cada vez al lector la conexión con las correspondientes citas veterotestamentarias; Lucas habla de los acontecimientos con palabras del Antiguo Testamento: con alusiones que en el caso concreto pueden ser incidentales, no pretendidas expresamente, y que no siempre se pueden documentar como tales alusiones, pero que en su conjunto forman inconfundiblemente el entramado de sus textos.
En Lucas parece haber un texto hebreo subyacente. En cualquier caso, toda la descripción está caracterizada por semitismos que, por lo general, no son típicos en él. Se ha intentado entender las propiedades de estos dos capítulos, Lucas 1-2, a partir de un antiguo género literario judío, y se habla de un «midrash haggádico», es decir, una interpretación de la Escritura mediante narraciones. La semejanza literaria es innegable. Y, sin embargo, está claro que el relato lucano de la infancia no se sitúa en el judaísmo antiguo, sino precisamente en el cristianismo antiguo.

Cabe preguntarse: ¿De dónde sacan Mateo y Lucas la historia que relatan? ¿Cuáles son sus fuentes? A este respecto, Joachim Gnilka dice con razón que se trata claramente de tradiciones de familia. Lucas alude a veces a que María misma, la madre de Jesús, fue una de sus fuentes, y lo hace de una manera particular cuando, en 2,51, dice que «su madre conservaba todo esto en su corazón» (cf. también 2,19). Sólo ella podía informar del acontecimiento de la anunciación, que no había tenido ningún testigo humano.

Naturalmente, la exegesis «crítica» moderna insinuará que las consideraciones de este tipo son más bien ingenuas. Pero ¿por qué no debería haber existido una tradición como ésta, conservada y a la vez modelada teológicamente, en el círculo más restringido? ¿Por qué Lucas se habría inventado la afirmación de que María conservaba las palabras y los hechos en su corazón, si no había ninguna referencia concreta para ello? ¿Por qué debía hablar de su
«meditar» sobre las palabras (Lc 2,19; cf. 1,29), si nada se sabía de eso?

Yo añadiría que, también de este modo, la aparición tardía especialmente de las tradiciones sobre María tiene su explicación en la discreción de la Madre y de los círculos cercanos a ella: los acontecimientos sagrados en el alba de su vida no podían convertirse en tradición pública mientras ella aún vivía.

Recapitulemos: lo que Mateo y Lucas pretendían —cada uno a su propia manera— no era tanto contar «historias» como escribir historia, historia real, acontecida, historia ciertamente interpretada y comprendida sobre la base de la Palabra de Dios. Esto quiere decir también que su intención no era narrar todo por completo, sino tomar nota de aquello que parecía importante a la luz de la Palabra y para la naciente comunidad de fe. Los relatos de la infancia son historia interpretada y, a partir de la interpretación, escrita y concentrada.

Anuncio del nacimiento de Juan y Jesús (Lc 1,5-56)

El elemento mas llamativo de esta primera parte del evangelio es el paralelismo que se establece sistematicamente entre Jesus y Juan: anunciacion (Lc 1,5-56), nacimiento (Lc 1,57-2,52) y primera actividad de ambos (Lc 3,1-4,13). El evangelista quiere mostrar la superioridad de Jesus sobre Juan, o lo que es lo mismo, la transición del Antiguo al Nuevo Testamento. Jesús aparece como el cumplimiento de las promesas de salvación que Dios había hecho al pueblo de Israel, y con el se inaugura un tiempo nuevo.

En esta sección se narra también el comienzo del ministerio del precursor y el de Jesús de Nazaret, del que se nos cuenta su inserción en la historia de los hombres (genealogia) y sus relaciones con Dios (bautismo).

Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote, llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel; los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos de avanzada edad. Sucedió que, mientras oficiaba delante de Dios, en el turno de su grupo, le tocó en suerte, según el uso del servicio sacerdotal, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. Toda la multitud del pueblo estaba fuera en oración, a la hora del incienso. Se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verle Zacarías, se turbó, y el temor se apoderó de él. El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan; será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento, porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre, y a muchos de los hijos de Israel, les convertirá al Señor su Dios, e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.» Zacarías dijo al ángel: «¿En qué lo conoceré? Porque yo soy viejo y mi mujer avanzada en edad.» El ángel le respondió:

«Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena nueva. Mira, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no diste crédito a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.» El pueblo estaba esperando a Zacarías y se extrañaban de su demora en el Santuario. Cuando salió, no podía hablarles, y comprendieron que había tenido una visión en el Santuario; les hablabla por señas, y permaneció mudo. Y sucedió que cuando se cumplieron los días de su servicio, se fue a su casa. Días después, concibió su mujer Isabel; y se mantuvo oculta durante cinco meses diciendo: «Esto es lo que ha hecho por mí el Señor en los días en que se dignó quitar mi oprobio entre los hombres.»

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.» María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios.» Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Los capítulos 1 y 2 de Lucas son muy conocidos, pero se profundiza poco en ellos. Estos dos capítulos son las bisagras entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. El evangelista quiere mostrar a Teófilo que las profecías se están realizando en Jesús, que cumple lo Antiguo e inicia lo Nuevo. Al anuncio de la concepción y nacimiento milagrosos del precursor, sigue el de los más maravillosos aún, el del Mesías mismo.

La Palabra de Dios llega a María no a través de un texto bíblico, sino a través de una experiencia profunda de Dios, manifestada en la visita del ángel. Gracias a la reflexión profunda de la Palabra de Dios en la Biblia, María fue capaz de percibir esa Palabra viva en la visita del ángel.

Lucas presenta las personas y los lugares: una virgen llamada María, prometida a un hombre llamado José, de la casa de David; Nazaret, un pueblecito en Galilea, que era periferia (Judea y Jerusalén eran el centro). El ángel Gabriel es el enviado de Dios a esta joven virgen que vivía en la periferia. La historia de la visita de Dios a María comienza con la expresión "al sexto mes". Se trata del "sexto mes" del embarazo de Isabel, una señora de edad y pariente de María. Necesitaba ayuda.

Lucas 1,28-29: La reacción de María

El ángel se apareció a Zacarías en el templo. A María se le aparece en su casa. La Palabra de Dios llega hasta María en el ambiente cotidiano. El ángel dice: "Dios te salve, llena de gracia, el Señor está contigo". Palabras semejantes ya habían sido dichas a Moisés (Ex 3,12), a Jeremías (Jr 1,8), a Gedeón (Jue 6,12), a Rut (Rut 2,4) y a muchos otros, y abrieron el horizonte a la misión que estas personas del Antiguo Testamento debían realizar al servicio del pueblo de Dios. Intrigada por el saludo, María quiere saber el significado. Es realista, usa la cabeza. Quiere entender. No acepta cualquier aparición o inspiración.

Lucas 1,30-33: La explicación del ángel

"No temas, María". Éste es el primer saludo de Dios al ser humano: ¡no temas! A continuación, el ángel recuerda las grandes promesas del pasado que serán realizadas a través del hijo que nacerá de María. Este hijo debe recibir el nombre de Jesús. Será llamado Hijo del Altísimo. En Él se realizará, por fin, el Reino de Dios prometido a David y que todos esperaban con ansiedad. Ésta es la explicación que el ángel da a María para que ella no se asuste.

Lucas 1,34: Nueva pregunta de María

María es consciente de la importante misión que está recibiendo, pero continúa siendo realista. No se deja embaucar por la grandeza de la oferta y mira su situación: "¿Cómo puede ser, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?". Analiza la oferta a partir de los criterios que los seres humanos tenemos a nuestra disposición. Pues no era posible, humanamente hablando, que aquella oferta de la Palabra de Dios se realizara en aquel momento.

Al igual que Zacarías, María no contesta con un sí inmediato a la promesa del ángel, sino con una pregunta, acompañada de una frase que explica sus motivos. A partir de este momento cesan las coincidencias con el caso de Zacarías. Y también la situación es en ambos casos distinta. Zacarías recibe la promesa de lo que ha sido, largo tiempo y en vano, objeto de sus deseos, lo cual hace que le parezca increíble, pidiendo por ello una señal. A María, en cambio, se le promete una cosa en la que no ha pensado nunca, que le parece ir en contra de su conciencia virginal y amenaza llevarla a un difícil conflicto interior. Por ello queda llena de confusión, y pregunta: ¿Cómo puede ser eso posible? Para entender el sentido de su asombrada pregunta y de la explicación que la acompaña hay que tener presenté la circunstancia de que era una muchacha judía y que estaba desposada. Como judía, la Virgen tendría que participar también de un alto aprecio del matrimonio, y como prometida tiene que haber estado también dispuesta y decidida a un matrimonio normal con su futuro esposo.

María no duda. No pregunta sobre el «qué», sino sobre el «cómo» puede cumplirse la promesa, siendo esto incomprensible para ella: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?»

Lucas 1,35-37: Nueva explicación del ángel

El Espíritu Santo, presente en la Palabra de Dios desde el día de la Creación (Gn 1,2), hace cosas que parecen imposibles. Por eso, el santo que va a nacer de María se llamará Hijo de Dios. El Espíritu Santo, esto es, la potencia creadora divina (cf. Sal 104, 30), vendrá sobre ella y la fuerza del Altísimo la cubrirá con su sombra. «Cubrir con su sombra» significa más bien, que la fuerza de Dios se posará sobre María, de la misma manera que, según Éx 40,34s, se posaba sobre el tabernáculo, lo «cubría con su sombra» La expresión sirve aquí para hacer una velada alusión al hecho de que la fuerza creadora de Dios será la que actúe la concepción de María.

Al igual que Zacarías, María recibe del ángel una señal como confirmación de su mensaje. Gabriel comunica a María el misterio, oculto hasta entonces a los ojos del mundo (cf. v. 24), del embarazo de su parienta Isabel. El milagro ocurrido en su caso no puede compararse con el que sucederá en María, pero es también una prueba visible de que nada es imposible para la omnipotencia divina.

La entrega de María

«Hágase en mí según tu palabra.» Es el momento de la obediencia libre, humilde y magnánima a la vez, en la que se toma la decisión más alta de la libertad humana.

La respuesta de María, llena de humildad y entrega, expresa su disposición a someterse obediente a la voluntad divina, que la ha elegido para dignidad y misión tan únicas. Acepta todo lo que Dios le pide. María se apropia del término siervo, "empleada del Señor". El término viene de Isaías, que presenta la misión del pueblo no como un privilegio, sino como servicio a los otros pueblos (Is 42,1-9; 49,3-6). Más tarde, el hijo que estaba siendo engendrado en aquel momento definirá su misión como un servicio: "No he venido a ser servido, sino a servir" (Mt 20,28). ¡Lo aprendió de su madre!

Es importante escuchar también la última frase de la narración lucana de la anunciación: «Y el ángel la dejó» (Lc 1,38). El gran momento del encuentro con el mensajero de Dios, en el que toda la vida cambia, pasa, y María se queda sola con un cometido que, en realidad, supera toda capacidad humana. Ya no hay ángeles a su alrededor. Ella debe continuar el camino que atravesará por muchas oscuridades, comenzando por el desconcierto de José ante su embarazo hasta el momento en que se declara a Jesús «fuera de sí» (Mc 3,21; cf. Jn 10,20), más aún, hasta la noche de la cruz.

En estas situaciones, cuántas veces habrá vuelto interiormente María al momento en que el ángel de Dios le había hablado. Cuántas veces habrá escuchado y meditado aquel saludo: «Alégrate, llena de gracia», y sobre la palabra tranquilizadora: «No temas.» El ángel se va, la misión permanece, y junto con ella madura la cercanía interior a Dios, el íntimo ver y tocar su proximidad.

Las profecías se cumplen

En la visita del ángel a María, se recuerdan y se evocan muchos pasajes del Antiguo Testamento. El Antiguo Testamento está dando su fruto en Jesús, el hijo de María. Es como si la flor brotase y comenzase a mostrar su belleza y perfume. Éstas son algunas evocaciones y recuerdos:

• “El Señor está contigo”, como estuvo con Moisés, Jeremías y tantos otros.

• “La virgen dará a luz”, según anunció el profeta Isaías (Is 7,14).

• Jesús “ocupará el trono de David”, como fue prometido por el profeta Natán (2 Sm 7,12ss).

• “Su reino no tendrá fin”, como fue prometido por el profeta Daniel (Dn 7,14).

• Será fruto de la acción creadora del Espíritu, como fue prometido por Isaías (Is 11,1-3).

• “Para Dios nada hay imposible”. Por eso nació Isaac (Gn 18,14) y nacen Juan y Jesús.

 

LECTIO DIVINA SOBRE LA ANUNCIACIÓN.


1.- Escuchamos la Palabra de Dios

Clave de lectura
El texto que ahora vamos a escuchar cuenta la visita del ángel Gabriel a María. Durante la lectura vamos a prestar atención a lo siguiente: "¿De qué forma llega la visita de Dios en la vida de María y cómo reacciona ésta?".

Proclamación del texto Lucas 1,26-38.
Momento de silencio

Lectura personal del texto

2.- Descubrimos la Palabra de Dios en la vida

Fijarse en lo que dice el texto - ¿Dónde se encontró el ángel con María y qué le dijo? - ¿Qué sorpresas provocaron en ella las palabras del ángel? - ¿Cómo reacciona María ante la Palabra de Dios? - Cómo se realizan las promesas de Dios en el Antiguo Testamento, en la visita del ángel a María?

Unimos el texto con la vida para ver qué nos dice - ¿Qué es lo que más te ha gustado de este texto? - ¿Cómo nos ayuda este texto a descubrir las visitas de Dios en nuestras vidas? - La Palabra de Dios se encarnó en María. ¿Cómo se encarna la Palabra de Dios en mi vida personal y en la vida de mi grupo o comunidad?

Expresar y sintetizar un compromiso Finalmente, el grupo debe asumir un compromiso: "¿Qué podemos hacer en concreto, como grupo, para que este Evangelio se haga realidad en nuestra vida?".

3.- Miramos nuestra vida

El texto que meditamos en este encuentro habla de la visita del ángel a María. Es un texto muy conocido. Cuando las cosas son muy conocidas, se presta poca atención. Es lo que pasa con la visita de Dios en nuestras vidas. Ahí está tan presente y tan continua que, a menudo, ni nos damos cuenta. Por eso, perdemos una gran oportunidad de vivir en paz y en alegría. - ¿Cómo percibes la visita de Dios en tu vida? - ¿Has sido tú una visita de Dios en la vida de los otros, sobre todo de los pobres?

TEMA 6.3 VIAJE A JERUSALEN (Lc 9,51-19,28)

Es un relato que se encuentra solo en Lucas. Con la curación del ciego de Jericó (Lc 18,35-43) nos da un doble testimonio de Jesús como el que aporta la salvación al mundo. Nos encontramos con el tema, tan querido por Lucas, de la conversión y sus exigencias. Zaqueo se acerca a Jesús por curiosidad y termina acogiéndolo en su casa, y repartiendo entre los pobres una gran parte de sus bienes. Este reparto generoso va mucho más lejos de lo que la ley judía exigía (Ex 22,3.6; Lv 5,21-24; Nm 5,6-7). No faltan las murmuraciones porque Jesus ha entrado en casa de un pecador, Pero esta libertad de comportamiento es la que permite que se pueda hablar de un hoy de la salvación, un tema especialmente lucano.

Zaqueo se manifiesta como un auténtico hijo de Abrahán, a pesar de su profesión, que lo excluía de toda relación con los puros y justos. Su generosidad es el signo de su pertenencia al resto de Israel que sabe descubrir en Jesús al auténtico enviado de Dios. Lucas resume bien la experiencia de su comunidad confrontada con el acontecimiento que nos narra este relato: el Hijo del hombre salva lo perdido, lo despreciado, lo que no cuenta ante los ojos humanos. Podemos relacionar este relato con otros dos del mismo evangelio.

En primer lugar con la parábola del fariseo y del publicano (Lc 18,9-14). Allí se nos hablaba de un publicano como prototipo del auténtico orante. Aquí otro publicano, Zaqueo, muestra de que manera la conversión influye en nuestra relación con los bienes materiales. En segundo lugar, el texto de Zaqueo nos recuerda también al de la pecadora arrepentida y perdonada de Lc 7,36-59. Aquí como allí la salvación que llega en la persona de Jesús opera un cambio radical de vida.

JESUS Y ZAQUEO Lc 19, 1-10

Habiendo entrado en Jericó, atravesaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: «Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa.» Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. Al verlo, todos murmuraban diciendo: «Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador.» Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: «Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo.» Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abraham, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.»

LUCAS 19,1-2: LA SITUACIÓN. Jesús entra en Jericó y atraviesa la ciudad. "Había en ella un hombre llamado Zaqueo, jefe de publícanos y rico." Publicano era el que cobraba el impuesto público sobre la circulación de las mercancías. Zaqueo era el jefe de los publícanos de la ciudad. Era una persona rica y ligada al sistema de dominación de los romanos. Los judíos más religiosos argumentaban así: "Nuestro rey es Dios. Por eso, la dominación romana sobre nosotros está contra Dios, y quien colabora con los romanos es un pecador". Así, los soldados que servían en el ejército y los cobradores de impuestos, como Zaqueo, eran considerados pecadores e impuros.

LUCAS 19,3-4: ACTITUD DE ZAQUEO. Zaqueo quiere conocer a Jesús. Como era bajo de estatura, se sube a un árbol y espera que Jesús pase. ¡Tiene ganas de conocerlo! Antes, en la parábola del pobre Lázaro y del rico sin nombre, Jesús hace ver la dificultad que tiene u n rico para convertirse. Aquí aparece al caso de un rico que no se encierra en su riqueza. Zaqueo busca algo más. Cuando un adulto, una persona importante de la ciudad, se sube a un árbol es porque ya no le importa nada la opinión de los otros. Hay algo más importante que le mueve por dentro. Quiere abrir la puerta al pobre Lázaro.

LUCAS 19,5-7: ACTITUD DE JESÚS, REACCIÓN DE LA GENTE Y DE ZAQUEO. Cuando Jesús llega al lugar, no pregunta ni exige nada. Sólo responde al deseo del hombre y dice: "Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa". Zaqueo bajó y lo recibió muy contento en su casa. Todos murmuraban: "Se ha alojado en casa de un pecador". Lucas subraya que todos murmuraban. Eso significa que Jesús se estaba quedando solo en su actitud de acoger a los excluidos, sobre todo a los colaboradores del sistema. Pero no le importan las críticas. Va a casa de Zaqueo y lo defiende de las críticas. En vez de pecador, le llama "hijo de Abrahán" (Lc 19,9).

LUCAS 19,8: DECISIÓN DE ZAQUEO. “Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres, y si engañé a alguno, le devolveré cuatro veces más”. Ésta es la conversión que se produjo en Zaqueo a raíz de la acogida que Jesús le dio. Restituir cuatro veces era lo que la Ley mandaba en algunos casos {Ex 21,37; 22,3). Repartir la mitad de los bienes entre los pobres es la novedad que produjo en él, el contacto con Jesús. ¡El desapego estaba aconteciendo!

Jesús no sólo acoge a las víctimas de la exclusión, sino que ataca su causa. Con palabras y gestos, ignora o denuncia las divisiones existentes entre:

• Prójimo y no prójimo: “prójimo” es todo aquel a quien te aproximas

• Judío y extranjero: Jesús atiende la petición del centurión (Lc 7,6-109) y de la cananea (Mt 15,21-28).

• Santo y pecador: Jesús acoge a Zaqueo (Lc 19,1-10) y convive con los pecadores (Mc 2,15-17).

• Puro e impuro: Jesús critica muchas leyes y declara puros todos los alimentos (Mc 7,1-23).
• Obras santas y profanas: Jesús enseña una nueva manera de dar limosna, rezar y ayunar (Mt 6,1-18).

• Tiempo sagrado y profano: Jesús pone el sábado al servicio de la persona (Mc 2,27; Jn 7,23).

• Rico y pobre: Jesús critica a los ricos y dice que no es posible servir a dos señores (Lc 16,13).

LECTIO DIVINA SOBRE JESÚS Y ZAQUEO

1. Escuchamos la Palabra de Dios

Clave de lectura Mientras leemos el texto, nos fijamos en lo siguiente: "¿Cuáles son las actitudes de Zaqueo y de la gente?".

Proclamación del texto Lucas 16,19-31.

Momento de silencio

Lectura personal del texto

2.- Descubrimos la Palabra de Dios en la vida

Fijarse en lo que dice el texto - Cuenta la parábola con tus propias palabras y fíjate bien en los detalles.

¿Quién era Zaqueo? ¿Qué hace, cómo hace y qué dice? - ¿Cuál es la reacción de la gente? ¿Por qué reacciona así? - ¿Cuál es la actitud de Jesús? ¿Cómo sale al encuentro de Zaqueo? - ¿Cuál es la condición para que alguien pueda ser hijo de Abrahán y la salvación entre en su casa?

Unimos el texto con la vida para ver qué nos dice - ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de la historia de Zaqueo? - ¿Cómo estamos notando que está entrando la salvación en nuestra comunidad? - La ternura acogedora de Jesús provocó un cambio total en la vida de Zaqueo. ¿Qué cambio está provocando la ternura acogedora de nuestra comunidad en nuestro barrio?

Expresar y sintetizar un compromiso: Finalmente, el grupo debe asumir un compromiso: "¿Qué podemos hacer en concreto, como grupo, para que este Evangelio se haga realidad en nuestra vida?".


3.- Miramos nuestra vida

En este pasaje, Lucas cuenta la historia de Zaqueo, un cobrador de impuestos despreciado y marginado por la mayoría de los judíos. ¡Un adulto subido encima de un árbol! Jesús se dio cuenta del problema de Zaqueo y fue a su casa para cenar con él. Fue criticado por este gesto, pero no le dio importancia. - ¿De qué manera acoge nuestra comunidad a las personas despreciadas y marginadas? - ¿Somos capaces de notar el problema de las personas y prestarles atención?

 

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