Liturgia: IV Domingo de Pascua

Domingo del Buen Pastor

TEXTOS

Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 13,14.43-52
Salmo: 100(99),1-2.3.5 (R. 3c)
Segunda lectura: Apocalipsis 7,9.14b-17
Evangelio: Juan 10,27-30

Introducción
• Los Hechos de los Apóstoles nos recuerdan que, una vez han sido evangelizados los judíos, la Palabra de Dios se dirige también a los paganos.
• El libro del Apocalipsis nos presenta algunas acciones del pastor: apacentar, guiar y enjugar las lágrimas de los ojos.
• El Evangelio de San Juan nos habla de la relación íntima entre el rebaño y el Pastor que genera escucha, seguimiento y vida eterna.

1. ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
El evangelista San Juan después de presentar una catequesis sobre el Buen Pastor nos habla de la relación del pastor con su rebaño.

En los versículos que nos presenta el evangelio de este domingo, Jesús habla en primera persona, “mis ovejas” y con esto nos indica la pertenencia que tiene con su rebaño, pues el Padre es quien le ha dado este rebaño y Él da la vida por sus ovejas. Hay algunos verbos que nos hablan de esa unión entre el pastor y el rebaño: Escuchar, seguir y dar vida.

Escuchar la voz del pastor: La escucha genera seguridad y conocimiento. Las ovejas no siguen la voz de un extraño porque la desconocen, mientras que la voz del pastor la identifican fácilmente por la familiaridad que han adquirido con él. La voz del pastor es la Palabra de Dios, una palabra que da vida a todo aquel que la escucha. Algo curioso sucede en los rebaños que durante la noche se les dificulta la visión pero se les facilita la audición. Las ovejas pueden identificar los sonidos que emite el pastor y eso les da seguridad en medio de la oscuridad de la noche. El mismo salmo 23,4 así lo expresa: “Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tu vas conmigo; tu vara y tu cayado me sosiegan”.

Sí la escucha genera identidad y seguridad, ambas posibilitan el seguimiento del pastor.

Seguir al pastor: Sí hay conocimiento entre el rebaño y el pastor, se suscita el seguimiento, pues las ovejas no siguen la voz de los extraños porque no la conocen. La voz del pastor la identifican como la de aquel que cuida y ofrece confianza y estabilidad. El pastor es el que da la vida por las ovejas, por lo tanto lo siguen como aquel que protege y defiende de los peligros.

El seguimiento del pastor es lo que da identidad al verdadero discípulo de Jesús. Seguir a Jesús significa entrar en una relación de armonía con él. Es un seguimiento que implica el compromiso de parte del discípulo y este se de mediante la permanencia y la fidelidad a la voz de su Palabra.

Dar la vida eterna: La seguridad que el pastor ofrece al rebaño es presentada por el evangelista Juan como la capacidad para vencer la muerte: “Yo les doy vida eterna y no perecerá́ jamás, y nadie las arrebatará de mi mano”. Vida eterna en este evangelio no se refiere a la longevidad, sino a la vida que se vive en la presencia de Dios. Esto solo es posible en la medida en que el rebaño permanece unido a su pastor. Esa vida eterna es la que el pastor ofrece al rebaño, pues con su entrega y muerte en la cruz nos devolvió la vida que habíamos perdido por causa del pecado, de modo que Jesús es el Buen Pastor que ha resucitado para darnos vida en abundancia.

2. ¿Qué me dice la Sagrada Escritura?
Jesús es el Buen Pastor que tiene conocimiento de cada una de sus ovejas, no es cualquier pastor, por eso recibe el calificativo de “bueno”. Con esto ya se identifica su tarea a diferencia de los asalariados que sólo buscan su propio bienestar y comodidad. Jesús es Buen Pastor porque cuida de su rebaño y conoce a cada una de las ovejas, ninguna pasa bajo el anonimato, pues del mismo modo que el pastor las conoce y las llama, así debe ser rebaño que escucha la Palabra del pastor que le habla y lo conduce hacia la verdad. Jesús es un pastor que ama a su rebaño y por eso se entrega para darle la vida que necesita. El conocimiento que Jesús tiene del rebaño permite que se genere la cercanía entre ambos.

También se espera que el rebaño conozca al buen pastor y escuche su voz que lo guía y le muestra el camino correcto. La escucha posibilita la obediencia y el seguimiento; es aquí donde se genera una relación de intimidad y cercanía entre el rebaño y el pastor.

Es la Palabra de Dios la que pide docilidad de parte del rebaño, ya que no es una palabra cualquiera sino la Palabra que da vida y que salva. La escucha del pastor pide que el rebaño tenga la atención puesta en quien lo guía, de modo que pueda rechazar otras voces que no vienen del pastor sino de los asalariados. Los verdaderos discípulos son los que escuchan la voz de su maestro, del mismo modo el verdadero rebaño es el que escucha la voz de su pastor y lo sigue. El seguimiento del pastor posibilita la seguridad y la confianza del rebaño pues el pastor que va delante conoce el trayecto y aparta los peligros para que el débil rebaño avance seguro sin perderse del camino.

El rebaño con el pastor está siempre seguro, ya que el pastor provee todo lo necesario para que sus ovejas tengan vida y permanezcan en ella. Esa vida que ofrece el pastor no es algo pasajero, pues con la gracia sacramental, el pastor da su misma vida al rebaño, una vida que ya le otorgó en la cruz donde se entregó plenamente para rescatar al rebaño.

La oración colecta de este día nos recuerda la necesidad de que el débil rebaño se deje conducir en medio de la asamblea hacia donde encuentra la fortaleza de su pastor.

La unidad de Jesús con el Padre pide la unidad del pastor con el rebaño, pues un rebaño dividido se destruiría, mientras que unido a su pastor puede tener la seguridad de permanecer en la vida que el pastor le otorga.

“La señal de pertenencia al rebaño de Cristo es la escucha atenta de la Palabra y el ser pronto para obedecer lo mismo que él, no ir tras las voces extrañas. Para nosotros el escuchar es lo mismo que creer lo que se nos dice. Por lo tanto, somos conocidos de Dios quienes le escuchamos; y ser conocido es lo mismo que estar unido a Él; ciertamente del todo conocido por Dios sino es mediante la constante cercanía y fidelidad a su Palabra. Así, cuando Cristo afirma: “Conozco a mis ovejas, es como si dijera: “Las abrazaré y las uniré conmigo mística y perfectamente” (San Cirilo de Alejandría, comentarios al evangelio de Juan 7,1).

3. ¿Qué me sugiera la Palabra que debo decirle a la comunidad?
El amor del Padre ha sido tan grande con la humanidad que ha querido entregar a su Hijo para dar su vida en rescate por todos. Jesús como Buen Pastor cuida de su pueblo y lo conduce hacia la casa del Padre. Nosotros que somos el rebaño escogido por el Señor, debemos tener una relación de cercanía y amistad con Jesús, esa intimidad será lo que nos garantice la posibilidad de escuchar, conocer y seguir al maestro.

El Papa Francisco nos invita a una relación de familiaridad con el Señor:

“Jesús no habla de un conocimiento intelectual, sino de una relación personal, de predilección, de ternura mutua, un reflejo de la misma relación íntima de amor entre Él y el Padre. Esta es la actitud a través de la cual se realiza una relación viva y personal con Jesús: dejándonos conocer por Él. No cerrándonos en nosotros mismos, abrirse al Señor, para que Él me conozca. Él está atento a cada uno de nosotros, conoce nuestro corazón profundamente: conoce nuestras fortalezas y nuestras debilidades, los proyectos que hemos logrado y las esperanzas que fueron decepcionadas. Pero nos acepta tal como somos, nos conduce con amor, porque de su mano podemos atravesar incluso caminos inescrutables sin perder el rumbo. Nos acompaña Él.

A nuestra vez, nosotros estamos llamados a conocer a Jesús. Esto implica buscar un encuentro con Él, que despierte el deseo de seguirlo abandonando las actitudes autorreferenciales para emprender nuevos senderos, indicados por Cristo mismo y abiertos a vastos horizontes. Cuando en nuestras comunidades se enfría el deseo de vivir la relación con Jesús, de escuchar su voz y seguirlo fielmente, es inevitable que prevalezcan otras formas de pensar y vivir que no son coherentes con el Evangelio” (Regina Coeli, Roma, 22 abril de 2018).

4. ¿Cómo el encuentro con Jesucristo me anima y me fortalece para la misión?
Durante este año el Papa Francisco nos invita a celebrar el mes misionero extraordinario el mes de octubre, a la luz de esta Palabra de Dios debemos ponernos en actitud de misión para atraer a aquella parte del rebaño que aún no camina bajo el pastoreo de Jesús, esto solo se logra mediante la cercanía y el cuidado de la Iglesia en la tarea del pastoreo. La voz del pastor es para todo el rebaño, pero tal vez muchos no la han identificado porque no la han escuchado. Nuestra tarea es hacer eco de esa Palabra de Dios para posibilitar que las ovejas alejadas conozcan a Jesús Buen Pastor.

RECOMENDACIONES PRÁCTICAS:
1. Hoy la homilía tiene como figura protagonista al Buen Pastor: puede elaborarse una cartelera alusiva al pastor colocar en ella imágenes del Papa, los obispos y presbíteros.
2. Este domingo, Día del Buen Pastor, es la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones Sacerdotales. Conviene tener en cuenta el mensaje del Santo Padre para esta ocasión y orar de manera más especial por las vocaciones al ministerio ordenado; así como por todos los ministros, para que sean fieles al encargo recibido.
3. Podría seguirse el Prefacio de Pascua V: «Cristo sacerdote y víctima», Misal, pág. 379, por resaltar el papel oferente de Cristo, sacerdote, víctima y altar