El Corazón: sagrario de la Caridad

“El fin de esta recomendación es establecer el amor, que procede de un corazón puro, de una
conciencia buena y de una fe sincera”
1Tm 1,5
Objetivo

Reflexionar en el Rostro de Dios que es el amor, entendiendo que, nuestro corazón se convierte en el Sagrario de la caridad, siempre abierto hacia nuestros hermanos

Preguntas para reflexionar

¿Qué nos dice este texto?
¿Cómo logro descubrir el amor de Dios?
¿Cómo hacerlo vida en nuestras comunidades?

Tema

Como lo hemos dicho en varias ocasiones, nadie da de lo que no tiene, y como dice San Lucas, “De la abundancia del Corazón Habla la boca” (Lc 6, 45). Pero… ¿Cómo funciona esto? Fácil, el versículo es muy claro, de lo que tenemos en nuestro corazón va a hablar nuestra boca, si estamos llenos de amor, pues veremos a todos con ese amor que tenemos en el corazón, seremos agradecidos, y vamos a querer que todos estén bien y sean felices como nosotros, pero…si por el contrario tenemos un corazón resentido, que no ha perdonado y que no sabe perdonar, ese contenido es el que vamos a poner en nuestra boca, y cada vez que nos expresemos, lo vamos a hacer con eso que abunda en nuestro corazón, hablaremos con resentimiento, con rencor, con odio hasta de nosotros mismos.


Cuanto más lleno tengamos nuestro corazón de buenos deseos, de buenas intenciones, de anhelos generosos menos espacio tendremos para los egoísmos y envidias. El corazón nunca está vacío, no soporta el vacío, necesariamente está lleno de algo. Cada uno de nosotros podemos ver de qué tenemos lleno el corazón. Un corazón lleno de Dios y su amor, es un corazón lleno de gratitud, sabe que Dios le ama, y siempre encuentra bendiciones. El Corazón desagradecido, desconfiado, incrédulo no ve ni el perdón, ni la bondad, ni la misericordia, no tiene donde asirse. Sólo si en mi corazón hay fe, esperanza, caridad podré esparcirla en lo que haga. Las mejores cosas y no pueden verse ni tocarse, se sienten con el corazón.


Un corazón rencoroso, es como un sótano oscuro y frío, donde se acumulan trastos viejos, inservibles, que solo sirven para juntar polvo, telarañas, etc, en donde no provoca estar. Cada vez que nos encontremos haciendo un mal comentario de algo o de alguien debemos revisar nuestro corazón y así poco a poco, ir limpiándolo de todo desperdicio inservible, que estará esperando el momento para salir. Meditaciones para el año de la caridad 2021 53 Cuando nuestro corazón está lleno de Dios y de su amor, entonces todo lo que sale de allí es amor que se brinda a todos nuestros hermanos, no hay experiencia de Dios donde no hay práctica de la caridad con los demás, sobre todo con aquellos que más lo necesitan, los pobres y los marginados de este mundo. Esta práctica de la caridad se conoce como Solidaridad, es el sentido de asumir en común las responsabilidades frente a las necesidades del otro; la solidaridad con el otro nace de la caridad y encuentra su expresión en la práctica de la justicia. Para que un gesto de ayuda pueda llamarse solidario, se requiere que llegue a la raíz de las necesidades más básicas de los hermanos. Además, se debe tener en cuenta que la solidaridad, si es auténtica, nunca hiere la dignidad del otro, ni suscita dependencia ni pretensiones de dominio: permite siempre que el otro sea sí mismo.


El amor implica entonces algo más que una serie de acciones benéficas. Las acciones brotan de una unión que inclina más y más hacia el otro considerándolo valioso, digno, grato y bello, más allá de las apariencias
físicas o morales. El amor al otro por ser quien es, nos mueve a buscar lo mejor para su vida. (Fratelli Tutti 94)

Testimonio

La madre Laura de Jesús Montoya Upegui nació en Jericó, Antioquia, el 26 de mayo de 1874, en el hogar de Juan de la Cruz Montoya y Dolores Upegui, una familia profundamente cristiana. 


Desde los inicios de la Congregación la virtud de la pobreza se practicó siempre en grado más absoluto. Para la Madre Laura “El día más feliz era cuando no tenían propiamente nada para comer y sus religiosas iban a decirle que propiamente ese día no tenían que comer ni que comprar, ella se llenaba de alegría y les decía que estuvieran tranquilas porque Dios no les faltaría ni se olvidarán de ellas”. La Madre Laura proponía a sus hijas ser muy exactas en la vivencia de la pobreza y sencillez de vida que son como la nota que mejor muestra este Espíritu de vida interior que caracteriza a la Congregación y que es lo más urgente para conseguir la salvación de los Indígenas, negros y excluidos. Seamos sencillas y pobres por espíritu de celo. 

Liturgia

Nadie da lo que no tiene, y como cristianos, tenemos amor por nuestros hermanos más necesitados para los que ofrecemos nuestros dones ante el Señor y para luego compartirlos con ellos.

Misión

Desde tu seguimiento y discipulado, reúne a tus amigos más cercanos, compartan el texto bíblico recomendado y hagan un compromiso en una obra concreta que logre benefi ciar a un hermano necesitado