JUEVES SANTO

 

Misa vespertina de la Cena del Señor
Abril 1° de 2021

 

Primera Lectura: Éx 12,1-8.11-14
Salmo: 116(115),12-13. 15+16bc.17-18
Segunda Lectura: 1Co 11,23-26
Evangelio: Jn 13,1-15

I. Orientaciones para la Predicación

Introducción
Las lecturas de este jueves santo nos llevan a contemplar a Jesús en la triple dimensión
del alimento que nos sacia y nos prepara para la vida eterna en tres figuras:
Jesús, alimento de vida, a través del cordero pascual.
Jesús, alimento de vida, a través del pan y la bebida de su sangre en la Eucaristía.
Jesús, alimento de vida, que se dona en servicio a los demás por amor.


1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
Jesús es el alimento que se dona en servicio a los demás por amor, nos invita a contemplar
a Nuestro señor Jesucristo a través de la narración del acontecimiento pascual
que nos regala el evangelista San Juan en la última cena: se levanta de la mesa,
se quita el manto, toma una toalla y se la ciñe, llena la jarra de agua, se agacha y
comienza a lavarle y a secarle los pies a sus discípulos.
No es un baño de purificación, lo deja claro en el diálogo con Pedro, no se trata de
los ritos de ablución que tenían los judíos; es más un rito y un gesto del esclavo que
limpia los pies a su señor; se trata de contemplar como el Verbo de Dios, hecho
carne, se hace comida más allá de un cordero pascual ofrecido de manera sacrificial,
o un pan y una bebida que sacian el hambre corporal, se trata de un Dios que se
humilla, se abaja hasta a condición de esclavo para rescatar al siervo, que lo ha dado
todo y lo hace todo por amor, e invita a sus apóstoles y discípulos a convertirse en un
alimento que trabaja para servir, pero a la vez para ser testigo de amor en el mundo
a través de la liturgia perenne y conmemorativa de una Eucaristía donde sus ministros
se inclinan para servir a sus fieles por amor.

2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la
comunidad?
En la imagen de Jesucristo, Dios que se hace hombre, que se inclina(agacha) para
lavar los pies a sus discípulos, inspira el gesto del Padre que se agacha ante sus hijo
para ponerle los zapatos y amarrarle los cordones; pero el acontecimiento pascual
que narra San Juan trasciende cualquier gesto, porque es el Dios que se humilla,
que se hace siervo, esclavo, que abaja (sinkátabasis) hasta el punto de pasar por uno
de tantos, como un hombre cualquiera, que se humilla en la cruz, que es capaz de
bajar hasta el infierno para rescatar al ser humano y salvarlo por amor.
Escribe el Papa Francisco en la encíclica Fratelli Tutti, que la humanidad después de
esta pandemia, si ha de recomenzar de nuevo, tiene que ser desde los últimos,
desde los descartados, de los pobres, olvidados, abandonados, despreciados y no
tenidos en cuenta por la sociedad.
Después de haberles lavado los pies, el Señor dialoga con los apóstoles y los discípulos,
y les enseña, que el ministerio ya sea episcopal, sacerdotal o diaconal, superior o
superiora entre los religiosos, ha de ser de servicio, abajamiento, humillación frente
a los poderes del mundo, y ha de ser desde la caridad fraterna, ayudándose los unos
a los otros.
Inclinarse a lavar los pies a los demás, implica dar ejemplo, pero también significa
trabajar por los demás, para que con nuestro servicio y trabajo ayudemos a saciar el
hambre de la humanidad manifestado en carencias física, psicológicas, espirituales
de una humanidad que no debe olvidar que su Dios no se cansa de trabajar y de
saciar todas clase de necesidad por amor.
Jesús, alimento de vida, que se dona en servicio a los demás por amor, invita a la
comunidad cristiana a poner sus talentos, profesiones al servicio para ayudar a la
humanidad a superar las necesidades del cuerpo y del alma. Nos recuerda que
nadie es tan autosuficiente que no dependa en algo de los demás, ni tan falto de
talento, que no pueda poner al servicio algún servicio para ayudar a los demás.

3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso
la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
En la acción de Jesucristo que lava los pies a sus discípulos, oremos para que la
humanidad no olvide a Dios que lo ha hecho todo por amor, y que en este ejemplo
de vida se anime con una nueva esperanza a servir a los demás empezando por los
más vulnerables.
Pidamos la Gracia de no caer en el orgullo y la autosuficiencia de usar a los demás
como herramientas para el propio beneficio egoísta, sino que mediante los talentes
y profesiones podamos trabajar por un mundo más humano y justo que aliente a los
más desfavorecidos, venciendo barreras de inequidad o desigualdad.

II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles

Monición introductoria de la Misa
Queridos hermanos, la Eucaristía, es acción de Gracias por excelencia, nos muestra
a un Dios que se humilla, y se humaniza por amor, para salvar a la humanidad. Dios
en Jesucristo se inclina ante el hombre, y asume el papel del siervo para servirlo y
rescatarlo del pecado y de la muerte por amor.
Vivamos esta celebración de Acción de Gracias considerando en nuestras vidas las
veces que Dios se ha inclinado tantísimas veces y de maneras diversas ante nosotros
solo por amor para salvarnos, y constituyámonos ministros de su amor salvando,
sirviendo y alimentando a tantos hermanos que carecen en sus necesitadas físicas
y espirituales. Participemos con alegría y entusiasmo.


Monición a la Liturgia de la Palabra
En el lavatorio de los pies contemplemos a Dios que se inclina como un padre ante
sus hijos para servirles por amor. Contemplemos nuestros pies, soporte de nuestro
cuerpo y de nuestra humanidad, ayudando a sostener la dignidad y la existencia de
tantos hermanos que carecen en sus necesidades, siendo ministros servidores por
amor. Escuchemos la Palabra de Dios en actitud de servir a los demás.

Monición al lavatorio de los pies
Renovamos el lavatorio de los pies para reconocer, en expresión sacramental, el
único modo posible de ser discípulos del Maestro. El Señor nos ha dicho “no he
venido a ser servido, sino a servir”; hoy es la fiesta de los servidores en la Iglesia. El
camino a Dios pasa necesariamente por el servicio a los demás.

Monición a la preparación de los dones
Las ofrendas de hoy adquieren un significado profundo: el testimonio cristiano de la
caridad nace del ejemplo de Cristo que se entregó totalmente por todos. Lo que
somos y lo que tenemos se haga siempre ofrenda agradable al Padre, por el Hijo en
el Espíritu.

Monición a la procesión del Santísimo Sacramento
En esta procesión con Jesús eucaristía y la posterior adoración, la Iglesia orante
expresa su deseo vivo de velar con Él en la hora decisiva de su existencia. En esta
hora difícil de la humanidad, de tanta violencia, de tanto desorden moral, de tanta
corrupción, de tanta desintegración familiar, de tanto menosprecio de la vida, permanezcamos
unidos en oración con el Maestro para que el Padre derrame abundantes
gracias, y que la celebración de este Misterio Pascual obre el milagro de la
conversión personal de todos.
Vayamos procesionalmente en actitud orante y piadosa.

Oración Universal o de los Fieles

Presidente: Presentemos a Dios Padre nuestras intenciones a través de su Hijo
Jesucristo, que se encarnó para nuestra salvación, haciéndose uno de tantos,
menos en el pecado y supliquémosle diciendo:

R. Fortalece nuestra fe, Señor de la vida

1. Por el Papa, Obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, fieles laicos y ministros
de la Iglesia, para que en el ejercicio de su misión sirvan por amor a los hermanos
que Dios les ha confiado. Roguemos al señor.

2. Por los gobernantes de las naciones para que, inclinándose a las necesidades
de los pueblos, sirvan con transparencia e inviertan sus recursos en superar la
pobreza, el hambre, la escasez y la falta de oportunidad laboral entre sus habitantes.
Roguemos al señor.

3. Por las personas que poseen el poder económico y tienen la responsabilidad
de generar empleos en sus empresas, para que procuren el bienestar de sus ciudadanos
y generen trabajos dignos para las personas y sus familias. Roguemos
al señor.

4. Por los jóvenes que sienten el llamado a seguir y servir con sus vidas a Dios en
los hermanos mediante el servicio sacerdotal y religioso, para que sean capaces
de discernir los signos de los tiempos y no teman entregarse de manera generosa
al plan salvífico de Dios. Roguemos al Señor.

5. Por los pobres, encarcelados, los que no tiene oportunidades laborales, no
poseen viviendas, carecen de cuidado en la salud y no tiene como alimentarse o
vestirse, para que encuentren oportunidades en las instituciones gubernamentales
y civiles que les permita superar sus dificultades y contribuir al desarrollo
digno de la sociedad. Roguemos al señor.

6. Por nosotros aquí reunidos para que, en el seguimiento de Cristo resucitado,
seamos constructores de la paz, promotores de la vida y apasionados defensores
de la dignidad de la familia. Roguemos al señor.

Oración conclusiva
Oh Dios que, en Jesucristo,
nos has dado todo por amor,
permítenos ser agradecidos con los dones recibidos
y poner nuestros talentos al servicio de la humanidad.
Por Jesucristo Señor Nuestro.
R. Amén.