”Buscan a Jesús de Nazaret, el Crucificado. No está aquí, ¡Ha Resucitado!”

DOMINGO DE RESURRECCION

Hemos llegamos al final de la Semana Mayor y al día más importante y alegre para todos los católicos ¡Jesús ha vencido a la muerte! ¡Nuestro Señor ha resucitado! Es decir, que hemos recibido la oportunidad de ser salvados, de entrar al cielo y vivir por siempre en la compañía de Dios. ¡Hemos pasado de la muerte a la vida! ¡Con Jesús hemos resucitado!

Estos 40 días de cuaresma han sido un tiempo de reflexión, de retos, una permanente consciencia de nuestra miseria y el gran amor de Dios. Hemos concluido el cuaresmario, sus 40 retos, que posiblemente unos fueron sencillos de realizar y otros nos hacían salir de nuestra zona de confort; cada reto nos ayudaba a ir preparando nuestro corazón para este momento, el momento de celebrar y gritar a los cuatro vientos que Jesús resucitó. Hemos ido preparando nuestro corazón para tener “un corazón semejante al de Cristo”.

Pero ¿Por qué celebramos con todo el corazón la resurrección de Jesús? El Papa Francisco nos dice lo siguiente: “La Muerte y Resurrección de Cristo son el corazón de nuestra fe. Es la resurrección de Cristo la que nos abre a una esperanza más grande, porque abre nuestra vida y la vida del mundo al futuro eterno de Dios, a la felicidad plena, a la certeza de que el mal, el pecado, la muerte pueden ser vencidos. Y esto nos lleva a vivir con más confianza la realidad cotidiana, a afrontarla con coraje y compromiso. La resurrección de Cristo es nuestra fuerza.”

Hemos resucitado con Cristo… estábamos muertos y hemos encontrado la vida ¿Te encontrabas en un valle de muerte? ¿Estabas en la oscuridad? ¿Eras huesos secos? ¿Tenías sed de algo? ¿Andabas en busca de algo? Cristo se nos presenta como Señor y Salvador y nos da la entrada al cielo, pasamos con Cristo, en Cristo, por Cristo de la muerte espiritual a la vida espiritual. De el pecado a la Gracia. Nos lo dice la 1a lectura “que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados” y al recibir este perdón de los pecados pasamos de la muerte espiritual a la vida y vida en abundancia. Cristo ha resucitado y junto a El lo hemos hecho nosotros.

Nos lo confirma la 2a lectura ¡Hemos resucitado! nos lo dice la misma Palabra de Dios “Ya que habéis resucitado con Cristo” Debemos preguntarnos ¿me considero resucitado con Cristo? realmente ¿Considero que tengo una vida nueva en El? Como cristianos sabemos que no estamos libres de problemas, preocupaciones, caídas, golpes, etc. pero tenemos presente que el mismo Jesús venció la muerte por cada uno de nosotros, esta batalla ya esta ganada ¡Vamos hacia el cielo! ¡Buscamos las cosas del cielo! ¡Lo eterno y no lo pasajero!

¡Es una maravilla lo que hemos encontrado! es tan hermoso que no nos lo podemos quedar…debemos ir y gritarlo así como lo cuenta el evangelio, todos debemos ser magdalenas, corriendo a anunciar que Jesús ha resucitado. María Magdalena sale al encuentro de Pedro para contarle el milagro. Aunque no lo comprendía, no se lo guardo solo para ella. ¡Debemos hacer que otros resuciten en Cristo!

¿Tenemos el coraje de salir y anunciar a Jesús? Necesitamos tener el coraje de salir y anunciar y llevar esta noticia llena de luz a todos los rincones de nuestra vida; como dice el Papa Francisco: “La resurrección de Cristo es nuestra certeza más grande; ¡es el tesoro más precioso! ¡Cómo no compartir con los otros este tesoro, esta certeza tan bella!”

 

¡¡¡Felices Pascuas de Resurrección!!!

DOMINGO DE PASCUA EN LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

DOMINGO DE PASCUA EN LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
Abril 4 de 2021

Primera Lectura: Hch 10, 34a.37-43
Salmo: 118(117),1-2. 15c+16a+17.22-23 (R. 24)
Segunda Lectura: Col 3,1-4 o 1Co 5,6b-8
Evangelio: Jn 20,1-9

I. Orientaciones para la Predicación

Introducción
De los textos de este domingo de resurrección podemos extraer algunas ideas: Cristo Resucitado, es nuestra esperanza. Portadores de la noticia de la resurrección y de la esperanza. Todos somos testigos de la resurrección por la fe y la palabra.

1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
Una de las situaciones reales del hombre de ayer y de hoy, es que no sabe cómo confrontar su propia existencia no sabe a qué atenerse y tampoco en quien poner su esperanza, pero sobre todo en la vida más allá de la muerte. Estamos en una sociedad materialista que cada día va decayendo esa esperanza en la vida eterna y suele vivirse una vida sin sentido.

La preocupación del hombre de la vida más allá de la muerte lo ha llevado pensar que sólo existe esta vida y no hay otra, debido a que nadie ha regresado después de la muerte, esto es una gran crisis que ha afectado a algunos hombres y mujeres que adolecen de una fe sólida y no saben en qué poner su propia esperanza, no saben vivir la vida, como si la vida no tuviera ningún sentido.

En la humanidad no todo es oscuro, hay de todo, los que creen y los que no creen. A los que no creen les hace falta una experiencia con Cristo Resucitado y victorioso, en la palabra, los sacramento y en la Eucaristía. Por eso carecen de esperanza y no pueden ver a futuro la luz de la resurrección. Hay que salir corriendo como Juan y Pedro al encuentro con Cristo resucitado, saliendo de las incógnitas y dejando que Jesús quite las oscuridades del pensamiento y del corazón que no permiten verle, hay que ir la a tumba vacía, ver, creer y contemplar.

La fe y verdadera contemplación nacen del misterio de la resurrección, es la resurrección de Jesús en donde se aclaran todas las dudas y quedan resueltas de tal manera que el hombre sin fe pasa a ser un hombre de esperanza y futuro, convirtiéndose en testigo del milagro de la resurrección, en ser anunciador de Cristo, nuestra esperanza.

En los textos proclamados, la Iglesia, nos presenta al ser Resucitado, colocando como testimonio la tumba vacía, a unos testigos, a María Magdalena sumida en el dolor, a Juan el discípulo amado y a Pedro, convirtiéndose en portadores de la gran noticia de la resurrección. Creyentes, se puede caer en la actitud de algunos de los personajes antes mencionados al sumirse en el dolor que no permite ver la gloria y la grandeza de la resurrección o el correr y cansarse o el temor que no deja entender o comprender este misterio. Es en el encuentro personal con Cristo en donde salimos de las dudas, cansancios, miedos, y llegamos anticipadamente a participar de la vida nueva como don del resucitado.


Todo lo anteriormente dicho hace pensar que, de una manera u otra, se comienza
ser testigo de Cristo Resucitado por la palabra anunciada y el don de la fe que se ha
recibido, por eso, se es testigo como Pedro para dar testimonio de la resurrección y
como Pablo ser hombres buscadores de los bienes del cielo.

2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la
comunidad?
Cristo ha resucitado, en verdad ha resucitado. Esta es la noticia que se anuncia y se proclama en toda la iglesia, es un día de alegría y gozo porque nuestras esperanzas muertas recobran vida.

Como bautizados y testigos de Cristo, no podemos vivir una vida como si Cristo no hubiese resucitado, Cristo está vivo y nuestra vida es nueva. Los textos de este domingo de resurrección me invitan a dejar mi pasado y a vivir mi hoy con la novedad de vida que trae Cristo, siendo conscientes que Él es Señor, que Él es mi Señor. Debo tener los deseos de María Magdalena o los apóstoles de buscar a Cristo hoy en la Palabra, los Sacramentos y de manera especial en el de la Eucaristía.

Hoy también nosotros podemos ver, escuchar y contemplar al Resucitado que no es un mito y tampoco un fantasma, él es real y está vivo y quiere trasformar mi vida y me compromete a compartir la alegría de la resurrección.

3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso
la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
Señor, tus palabras son espíritu y vida, enséñanos a descubrirte en la palabra proclamada y anunciada, permítenos dejarnos contagiar de la alegría y el gozo que produce encontrarnos contigo en la Palabra. Ayúdanos a acercarnos a tu santa Palabra sin miedo y temores, sino que se despejen las dudas del pensamiento y del corazón para que siendo tus testigos te anunciemos en los hermanos que viven sin esperanza.
Amén.

II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles

Monición introductoria de la Misa
¡Cristo ha resucitado, en verdad resucito!
Hermanos, nos hemos reunido para celebrar la Eucaristía en este domingo de Resurrección, en el cual escucharemos con toda la Iglesia la alegría pascual de Cristo Resucitado y glorioso, que es nuestra pascua.
Con mucha fe, alegría y gozo iniciemos nuestra celebración eucarística.

Monición a la Liturgia de la Palabra
Todos los textos que se proclamarán en la liturgia de este día nos anuncian la alegría de la Pascua: este es el día en que actuó el Señor sea nuestra alegría y nuestro gozo. El Evangelio, nos presenta la tumba vacía como testimonio de la resurrección de Cristo para que creyendo y escuchando tengamos fe y anunciemos a los hermanos que Él está vivo siendo sus testigos. Escuchemos atentos la palabra de Dios y dejémonos
nutrir de su pan de vida.

Oración Universal o de los Fieles
Presidente: Alegres por la resurrección de Cristo, con corazón purificado y espíritu renovado, dirijamos al Señor nuestras súplicas diciendo:
R. Señor de la vida, escúchanos

1. Para que la Iglesia, renovada en la esperanza, pueda anunciar al mundo a Cristo Resucitado, Roguemos al Señor.

2. Por los que se han bautizado en la noche de Pascua y comenzaron a formar parte de nuestra Iglesia, para que, renacidos del agua y del Espíritu, se hayan revestido de Cristo, perseveren en la fe y la esperanza. Roguemos al Señor.

3. Por los gobernantes de la nación, de los departamentos y municipios, para que administren legalmente los bienes de la nación, ayuden al progreso y desarrollo de la sociedad. Roguemos al Señor.

4. Por los sufren en el alma y el cuerpo, para que, el Señor Jesús, alivie sus dolores y aflicciones, aumente la fe y la esperanza en la liberación de todos sus males, Roguemos al Señor.

5. Por nosotros, que celebramos esta Pascua de Resurrección; para que, con Cristo, vida y esperanza nuestra, algún día aparezcamos juntamente con Él en gloria, Roguemos al Señor.

En un momento de silencio presentemos al Padre, nuestras intenciones personales

Oración conclusiva
Padre, que por la resurrección de Jesús
llenas de gozo y esperanza nuestro caminar,
acoge con bondad estas súplicas que te presentamos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.