Octubre 31 de 2021

Primera lectura: Dt 6,2-6
Salmo: Sal 18(17),2-3a. 3bc-4. 47+51ab (R. Dt 6,4)
Segunda lectura: Hb 7,23-28
Evangelio: Mc 12,28b-34

I. Orientaciones para la Predicación

Introducción

La Palabra de Dios que se nos ofrece para este domingo, nos presenta para nuestra oración:

• Dios movido por su infinito amor nos ha creado, nos conserva el ser y nos invita a estar con él en la eternidad.
• Por amor envió a su propio Hijo, quien asume nuestra condición humana para ser intermediario entre su Padre y los hombres.
• Jesús con sus palabras y obras nos va a enseñar a tener los mismos sentimientos de Dios, amándolo a Él sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, dejando claro que así cumplimos la ley entera.

1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
El Evangelio comienza presentándonos a un maestro de la ley que acude a Jesús, admirado por la respuesta dada a unos saduceos (ver versículos anteriores). La pregunta que se le ocurre hacerle es: ¿Cuál es el primero de todos los mandamientos? Era esta una pregunta común en las escuelas rabínicas. En la respuesta de Jesús, se resalta el monoteísmo israelita, la fe en un único Dios que “reclama” de sus creaturas un amor integral, por eso las palabras “con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. El texto también presenta cómo el amor está por encima de todo sacrificio, de nada valen estos sino se hacen con el corazón.

2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?
El amor verdadero es lo que da sentido a nuestra existencia, a nuestra vida cristiana y a todo nuestro obrar. Este amor está alejado de todo sentimentalismo, pues no se limita a frases bonitas, sino que implica toda la realidad humana, exige heroísmo, el vencernos a nosotros mismos, superar pruebas, sacrificarnos por el otro, etc. El mismo Cristo con su sacrificio nos da ejemplo de lo que es amar, hasta la muerte y muerte en Cruz (Flp 2,8).

La liturgia de la Palabra de este día nos pide amar a Dios con toda el alma, con toda la mente y con todo el ser y amar al otro como a nosotros mismos. Dios nos ha amado hasta el extremo y nosotros como buenos hijos debemos responder con amor. Pero para dar esta respuesta nuestro afecto debe incluir también al otro, al prójimo, por quien Cristo también derramó su sangre. ¿Cómo amaremos a Dios a quien no vemos, si no amamos a nuestros hermanos a quien si vemos? (Cfr. 4. 1 Jn 4,20)

3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
Santísima Trinidad, gracias por tanto amor que has depositado en mí. Mi existencia, mis hermanos y todo el universo, han brotado de tu infinita caridad, la cual se ha manifestado de forma excelente en la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Perdón por no corresponder a ese amor, ayúdame a vivir la verdadera caridad en mi vida, lléname, buen Dios de tu Santo Espíritu que es Amor, para poder amarte a ti y al prójimo como lo quieres Tú. Te lo pido por intercesión de mi madre la Virgen María y de mi padre san José.

II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles

Monición introductoria de la Misa
Queridos hermanos nos hemos reunido en este día, para celebrar la Santa Eucaristía dándole gracias a Dios por todo el amor que ha depositado en nuestros corazones, a la vez que le pedimos nos ayude a corresponder a tantas gracias recibidas y a vivir la caridad para con nuestros hermanos. Participemos con un corazón alegre en estos Sagrados Misterios.

Monición a la Liturgia de la Palabra
La liturgia de la Palabra en este día nos invita a reflexionar en el mandamiento del amor como principio de vida cristiana. Debemos amar a Dios con toda nuestra alma y nuestro ser, y al prójimo como a nosotros mismos. Tenemos el ejemplo de Jesús, sumo y eterno sacerdote, quien amando a los suyos se ofrece en un sacrificio único y perfecto por la salvación de todos, haciendo de su entrega una ofrenda agradable al Padre. Escuchemos con atención la Palabra de Dios.

Oración Universal o de los Fieles
Presidente: Oremos, queridos hermanos, a Dios nuestro Padre, que tanto ha amado al mundo hasta el punto de entregarnos a su propio Hijo, como víctima de reconciliación. Digamos:

R. Dios de amor escucha y ten piedad
1. Por la Iglesia, para que, a través de la práctica de la caridad con los más necesitados, sea reflejo del amor Divino que alcanza a todo hombre.
2. Por quienes ejercen funciones de gobierno en el ámbito civil, para que orienten sus acciones pensando en el bien común y en la dignidad de la persona humana.
3. Por todos aquellos que durante este tiempo de pandemia experimentan sufrimiento, soledad, cansancio y enfermedad, para que reciban en sus corazones el alivio que trae el Espíritu Santo.
4. Por los aquí reunidos, para que, al recibir estos Sagrados Misterios, encendamos nuestros corazones en el amor del Hijo que se entrega por nosotros en el altar.

Se pueden añadir otras intenciones personales.

Oración conclusiva
Escucha, Padre bueno
las súplicas que nosotros tus hijos te hemos dirigido,
con la esperanza de que serán escuchadas.

Por Jesucristo nuestro Señor.

R. Amén.