Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

"¡Hosanna¡ ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

Mc 11,9

Tomado: Conferencia Episcopal Colombiana

 

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR
Marzo 28 de 2021

 

Primera Lectura: Is 50,4-7
Salmo: 22(21),8-9.17-18a.19-20. 23-24 (R. 2a)
Segunda Lectura: Flp 2,6-11
Evangelio: Mc 14,1 - 15,47 (forma larga) o Mc 15,1-39 (forma breve)

 I. Orientaciones para la Predicación  

Introducción

Este Domingo de Ramos, domingo de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo haga- mos tres contemplaciones mediante tres figuras que brotan de la Palabra:

Contemplar a Jesucristo, discípulo. El Profeta Isaías presenta la figura del discí- pulo, en algunas traducciones la del iniciado; es decir, la persona que obedece, sigue y aprende la voluntad de Dios en su vida, y en el seguimiento se convierte en testigo fiel.
Contemplar a Jesucristo, esclavo. El apóstol san Pablo en la carta a los filipenses muestra la figura del esclavo con estas connotaciones: tomó la condición de esclavo, pasó por uno de tantos, como un hombre cualquiera, se rebajó a una muerte de cruz, se convierte en testigo de humildad.
Contemplar a Jesucristo, su cuerpo crucificado. El profeta Isaías, el salmista y el relato del Evangelio según san Marcos van describiendo las partes del cuerpo de una persona que se entrega, y en el abandono de las partes de su cuerpo, traspa- sa los sentidos para que, a través de ellos, contemplemos al Hombre, ser de la tierra que es glorificado en la resurrección, adquiriendo un cuerpo de luz, un cuerpo glorificado, mostrando así, que el destino del hombre no es la sepultura sino la Gloria de la vida eterna.

1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?

El profeta Isaías hablando de la misión del hombre que presenta destaca las partes del cuerpo como el oído, la lengua, el rostro, la barba, la espalda y la mejilla; mientras que el salmista resalta la cabeza, las manos, los pies y los huesos; mientras que san Pablo orienta la mirada a la contemplación del hombre en su humanidad, y mencio- nando la rodilla y la lengua como instrumentos para glorificar a Dios.

En la Pasión según san Marcos se va progresivamente describiendo el Misterio de la Pasión, Muerte y Crucifixión de Nuestro señor Jesucristo, evidenciando las partes de su cuerpo que fueron objeto de humillación y escarnio, pero que han servido a la propia humanidad para contemplarse y reflejarse como esa imagen y semejanza sufrida, doliente y escarnecida, como una humanidad que peregrina en el espacio y el tiempo y como una solo cuerpo que va buscando superar los dolores y sufrimien- tos hasta llegar a contemplar al Cristo crucificado y resucitado que por sus heridas en su cuerpo lacerado nos ha redimido, nos ha salvado.

Detengámonos en oración y contemplación, en aquellas partes del cuerpo que resalta el autor sagrado, para que, mirando nuestra propia humanidad, meditemos en el cuerpo de tantas personas que hoy día sufren las vejaciones y el maltrato en tantas formas sutiles de martirio, crucifixión y muerte.

En la narración del evangelista San Marcos se destaca el frasco de nardo que derra- ma una mujer en la cabeza de Jesús, junto a la corona de espinas y los golpes que le daban en su cabeza; al igual que su rostro escupido, abofeteado por los soldados romanos. Jesús mismo alude a su cuerpo embalsamado para la sepultura, pero soli- citado por José de Arimatea para para poderlo enterrar; al mismo tiempo que en el momento de la última cena, alude al cuerpo de la Eucaristía: esto es mi Cuerpo y a la sangre, como sangre de la alianza. Se encuentran en el texto evangélico otras partes del cuerpo que no se refieren directamente a Jesús como los labios que lo besan, la oreja del criado que es cercenada y el muchacho que huye desnudo des- pués que apresasen a Jesús.

2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?

Todo ser humano posee un cuerpo que constituido por su naturaleza por muchas partes que unidas forman un todo.

El cuerpo de Cristo humano, trascienda la naturaleza humana en un cuerpo divino resucitado; este mismo cuerpo va a trascender y a permanecer en el cuerpo de la Eucaristía; pero este mismo cuerpo va a constituirse en el cuerpo de la Iglesia, que somos todos los bautizados, cuya cabeza es Cristo.

La Iglesia como cuerpo de Cristo cuya cabeza es Cristo, sufre en sus partes cuando un miembro de su comunidad sufre, pero está llamado a que todo su cuerpo junto con sus miembros resucite trascendiendo la humanidad frágil y débil de la carne, para que el alma arropada de la inmortalidad resucite.

Toda la creación (humanidad), dice el apóstol san pablo (Cfr. Rom 8, 18-25), gime como con dolores de parto, hasta que alcance a liberarse de la esclavitud de la corrupción para entrar en la libertad gloriosa de la salvación de los hijos de Dios.

3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromi- so la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?

Suplicamos al Señor que contemplando su pasión, Muerte y resurrección en este domingo de Ramos podamos sentir compasión de tantos hermanos y hermanas que sufren en el cuerpo y en el alma; tanto enfermos, ancianos desahuciados, niños, niñas, adolescentes abusados, maltratados,

explotados, que usa sus cuerpo para el comercio y tráfico de órganos, son asesina- dos, explotados y abusado sexualmente, vendidos usados como herramientas de comercialización, sin contemplar los dolores y sufrimientos de su humanidad y sin sentido trascendental de sus almas. Tantas víctimas de la violencia de la pandemia, fallecidos sin que sus cuerpos hayan tenido cristiana sepultura. También el cuerpo de la Iglesia sufre cuando uno de sus hijos y de sus partes no son honradas y respe- tados en su dignidad debidamente. En tantos seres humanos, Cristo sigue siendo maltratado y crucificado en su cuerpo.

Contemplemos en el cuerpo de la Iglesia cuya cabeza es Cristo, el rostro de la huma- nidad doliente y sufrientes; también en la Eucaristía el cuerpo de Cristo que entra en nuestro cuerpo para configurarnos con él, y el cuerpo de tantos hermanos y herma- nos que son abandonados y olvidados, para que desde el cuerpo de la Iglesia y de la Eucaristía oremos por sus vidas y por su salvación.

II. Moniciones y Oración Universal

Monición introductoria de la Misa

Queridos hermanos, con el Domingo de Ramos, que recuerda la entrada de Jesús en Jerusalén para vivir la Pascua, la Iglesia inicia esta semana santa que nos invita a cada uno, como hijos de Dios en el bautismo, a vivir estas celebraciones litúrgicas como un solo cuerpo que es la Iglesia, llamada a transformar el dolor y los sufrimien- tos de nuestros propios cuerpos, el cuerpo de la Iglesia y de la humanidad en un

cuerpo pascual que a través la Pasión, Crucifixión y Muerte de Jesucristo sirva de instrumento de salvación para la humanidad que peregrina hacia la Resurrección. Participemos con alegría.

Monición a la Liturgia de la Palabra

La Palabra de Dios nos invita a disponer nuestros sentidos, ojos y oídos para que contemplemos y escuchemos los misterios de la redención sucedidos en el cuerpo de Jesucristo, por quien hemos sido salvados en nuestro cuerpo y en nuestra alma como cuerpo místico que es la Iglesia. Escuchemos con atención para vivamos con compromiso.

Oración Universal

Presidente: Supliquemos al Dios de la vida que, en la entrega de su Hijo, nos demuestra la abundancia de su amor para con la humanidad, y dirijamos nues- tras oraciones a Él como fuente de vida y digamos con humildad:

R. Escucha Señor nuestra oración

1. Por el cuerpo de la Iglesia: el papa, obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, seminaristas y laicos; para que como miembros del cuerpo místico de la Iglesia formemos una unidad que peregrine hacia la redención en la vida eterna. Roguemos al Señor.
2. Por el cuerpo de gobernantes: presidente, gobernadores, alcaldes, militares, servidores públicos; para que en el ejercicio de sus funcione sirvan a los demás protegiendo la vida de todos los ciudadanos. Roguemos al Señor.
3. Por el cuerpo de salud: médicos, enfermeras, servidores en hospitales y clíni- cas; para cuiden el cuerpo de Cristo en los enfermos, vulnerables y olvidados de la sociedad. Roguemos al Señor.
4. Por el cuerpo docente: rectores, profesores, estudiantes y personal adminis- trativos para que formen en los valores éticos, morales y espirituales los niños y jóvenes profesionales para que ayuden y protejan a los más vulnerables de la sociedad. Roguemos al Señor.
5. Por el cuerpo legislativo y administrativo: magistrados, doctores, abogados, profesionales, administrativos y servidores públicos, para que propendan leyes justas que protejan y defiendan la vida y dignidad de todos los seres humanos, especialmente de los abandonados y olvidados. Roguemos al Señor.
6. Por el cuerpo de los agonizantes, desahuciados y fallecidos, para que les brin- demos cristiana sepultura, y honremos su memoria como parte de la Iglesia que peregrina hacia la vida eterna. Roguemos al Señor.

Oración conclusiva

Dios Padre Misericordioso,
que en Cristo cabeza del Cuerpo de la Iglesia,
nos has dado la Eucaristía, atiende benigno todas estas súplicas. Por Jesucristo Señor nuestro.

R. Amén.