50 AÑOS DE FIDELIDAD AL SEÑOR

Bodas de Oro Sacerdotales del Padre Ángel Alberto Raigoso Molano
50 años consagrados a Dios a través del servicio a los humildes y necesitados, de la mano de María Santísima.

Nació el 15 de noviembre de 1942, en la vereda Rionegro del municipio de Fómeque, Cundinamarca, hijo mayor del hogar católico de don José Noé y doña Sara Indalecia, sus hermanos Rosanna, Margarita y José Noé. Allí hizo sus primeros 4 años de primaria y luego por ayuda de su tío el padre José Ramón Raigoso, ingresó al Seminario Menor de Choachí, Cundinamarca, perteneciente a la Compañía de María Padres Misioneros Montfortianos.

Padres

Choachí

Al terminar bachillerato, debía definir, si salir a buscar una carrera profesional o seguir para el sacerdocio. Optó por esta, realizando 1 año de noviciado e ingresando al Seminario Mayor de Albán, Cundinamarca, estudiando 2 años de filosofía y 4 de teología. En su avance académico fue recibiendo el subdiaconado, diaconado y finalmente la ordenación sacerdotal el 17 de agosto de 1969, en el templo parroquial de Albán, de manos de Monseñor Gregorio Garavito, Obispo de Villavicencio.

Ordenación

Ordenación

El neo presbítero Ángel Alberto Raigoso Molano, fue enviado a la Casa Misionera de Manizales, en donde estuvo 1 año. Luego fue llamado a la casa provincial de Bogotá y nombrado profesor del seminario menor de Choachí, su antigua casa. Ahí estuvo durante 3 años.

En 1974 fue enviado a misión en el Huila. Llegó a zona rural de Santa María, con gente buena y humilde, pero en condiciones de pobreza y atraso absolutos, que tuvo que compartir con estoicismo. Allá permaneció un año y fue trasladado a Campoalegre, siendo párroco el padre Leopoldo Cabrera, con quien estableció buena amistad y empatía en el trabajo pastoral. Fue ahí tomó la decisión de pedir su incardinación a la Diócesis de Neiva y en abril de 1975 monseñor Rafael Sarmiento Peralta, legalizó su traslado de la Comunidad Monfortina al clero diocesano.

De mayo a agosto fue párroco en San Antonio de Anaconia. Durante 5 años fue párroco de Nuestra Señora de las Mercedes en Colombia. Luego fue a la Parroquia Santísima Trinidad de Tello, también por 5 años. Los siguientes 7 años estuvo en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Baraya.

Celebración

Con el Obispo

Regresó como párroco a Nuestra Señora del Carmen de Santa María, trabajando por 4 años. De allí salió a la parroquia San Roque del Caguán de Neiva, estando ahí dos años. Su trabajo pastoral lo llevo luego a San Francisco de Asís de Iquira donde estuvo los 4 años siguientes. Luego llegó a la parroquia San Juan Bautista del Hobo, por 2 años y medio. Fue asignado a la parroquia Nuestra Señora del Socorro de Villavieja en donde estuvo un año y medio. La parroquia Nuestra Señora del Carmen en el Juncal, fue su comunidad por 4 años. De allí paso a la nombrado Párroco en el Divino Niño. en el Limonar de Neiva, siendo su pastor por 8 años.

Ahí terminó su vida pastoral como párroco, después de cuarenta y cinco años de servicio en once parroquias.

Apostolado

En Familia

Desde hace 2 años vive en una casa que ha tomado en arriendo en el sector de la Parroquia de Santa Clara de Asís donde está adscrito y donde acompaña algunas comunidades de Villa Magdalena, Villa Nazaret, Santa Rosa, Vicente Araujo donde celebra la Eucaristía y brinda un apoyo espiritual.

Hoy en medio del gozo por sus 50 años de vida sacerdotal, nos pide que lo acompañemos en oración por la salud de su hermana Rosanna, quien vive en los Llanos orientales y sufre una enfermedad terminal, en grave estado.

El secreto para mantenerse activo en el sacerdocio y haber podido sortear infinidad de situaciones, de toda índole en diversos sitios es “Ser fiel al llamado del Señor. Con la gracia de Dios, cualquier dificultad se supera. Hay que hablar con Dios y pedirle su ayuda, Él nos da la fortaleza y con la fe, logramos nuestros objetivos”

Desde su ingreso al Seminario Menor, dejó grabada en su corazón la frase: “A Jesús, por María” y este ha sido el lema de toda su vida.

Gracias Padre Ángel por su testimonio de fidelidad al Señor.